
Ayer noche, en tertulia con unos vecinos, hablando de mil pamplinas mientras tomábamos unos refrescos en una terraza, la del quinto izquierda, una chica que no llegará a los 40 años, soltó aquello de que "ya no es como antes...".
Yo, no pude menos que preguntar:
- Antes... ¿Cuando?.
- Cuando Franco.
- ¿Y cómo era cuando Franco?
- Pues que había mucha pobreza y no había libertad. No podías hacer nada. A la mas mínima te llevaban al paredón. ...
Vale. Ya sabeis.
Esta mañana, haciendo repaso de mi infancia, en un intento de recordar mis vivencias hasta los 10 años que yo tenía cuando murió Franco, no tengo mas que las propias de cualquier chiquillo. En mi casa jamás se hablo de política, no ha habido miedos ni sufrido persecuciones.
Me he criado en el madrileño barrio de Carabanchel. Mi vida era, aparte de ir al colegio, divertirme con mis amigos jugando a la pelota en los campos de tierra del Cerro Almodóvar, ir a la doble sesión del cine Kursal o Canadá, jugar a guerrillas en las escalerillas de la tapia del Gómez Ulla y disfrutar de las actividades que a disposición de TODOS nos ofrecía el CENTRO SINDICAL.
Mi Centro Sidical estaba en la Plaza de los Cármenes, la cual daba nombre al centro. (Centro Sindical los Cármenes).

En el Centro Sindical me federaron en la F.E. de Judo donde practiqué ese deporte hasta los 18 años. Los distintos equipos disputabamos por el campeonato de Castilla.
En el Centro Sindical he podido disfrutar de una magnifica conferencia impartida por Cesar Perez de Tudela, que inspiró en muchos jóvenes el amor por la montaña.
En el Centro Sindical me impartieron clases de Inglés.
En el Centro sindical se impartían clases de patronaje y confección, aeromodelismo, gimnasia, ballet y no sé cuantas cosas mas.

Por Centro Sindical muchos niños de la época aprendimos a nadar. Cursillos impartidos en EL Parque Sindical de Puerta de Hierro. Instalaciones, por otra parte, magníficas. Allí llegaban autocares repletos de niños de los Centros de todo Madrid.
Todo ello sin que a mis padres les pidieran carné de filiación alguna y por un módico precio que lo hacía accesible a las clases mas populares.
En aquellos tiempos conocí una España donde se promovía una juventud sana y deportista.
En cierta medida mi vecina tenía razón. Ya no es como antes.

















