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lunes, 29 de marzo de 2010

LA INVENCIÓN DE ESPAÑA (Y 3)














Vamos a terminar esta visión de lo que he llamado "La invención de España", (Enlace a 1ª parte Enlace a 2ª parte )de la cual hemos hablado ya dos días, y vamos a ver un poco cómo culmina este proceso, que desemboca a fines del siglo XV en la constitución de España como nación, en el sentido pleno de la palabra; y ahora verán Uds. que un poco más que pleno, si se puede decir así.
Fernando el Católico hereda la Corona de Aragón el año 1479; hasta entonces, él no tenía más título que el de rey de Sicilia, que utilizaba. Había sido rey en Castilla, junto con Isabel. Cuando muere su padre y va a tomar posesión de la Corona de Aragón, va naturalmente a Aragón pero vuelve enseguida a Castilla, y es importante señalar que Fernando el Católico pasó en Castilla las 9/10 partes de su vida adulta.
Es decir, lo importante, como hemos visto ya, fue el reinado conjunto de los dos reyes en Castilla.
Es decir, la efectiva unión se hace incluso antes de que Fernando herede la Corona de Aragón; tan pronto como reina en Castilla, que era evidentemente la parte mayor del territorio y de la población. Queda ya realizada la unión de los reinos; está pendiente solamente de la herencia de Fernando el Católico, pero lo decisivo es que reinen juntos. No olviden que Isabel no reina en Aragón: en Aragón no reina más que Fernando. Es decir, el reinado conjunto es en Castilla. Es un detalle más simbólico que otra cosa, pero que tiene bastante importancia. Y entonces comienzan una serie de empresas interiores y exteriores.
Se transforma por lo pronto el estado. Uds. saben -lo dijimos el otro día- que la situación de Castilla y Aragón era lamentable: había desorden, había indisciplina, había una tremenda crisis económica, había una gran desmoralización, en el sentido doble de haber perdido la moralidad y la moral: las dos cosas. Eran dos reinos desmoralizados en una gran proporción.
Eran algo dominado por la ineficacia: las cosas no se hacían, no marchaban; han visto Uds. cómo la Reconquista está prácticamente detenida desde 1350.Se reciben las parias, los tributos del rey de Granada y mas o menos se hace que se hace, pero no se hace gran cosa. Hay un estado general de indisciplina de la nobleza en el reino de Aragón, que está casi en guerra civil durante muchos años.
Es decir, la situación es sumamente lamentable y los Reyes Católicos, tan pronto como empiecen a reinar restablecen la disciplina, el orden y la eficacia.
Es un cambio brusco, un cambio que se produce de una manera sumamente rápida, basta como una recolocación de los hombres de otra manera distinta. Hay un principio, que actúa en el reinado de los Reyes Católicos de una manera constante, que es la selección de los mejores.

Hay un hecho que está en las crónicas y lo recogía con mucho interés Menéndez Pidal: se le cayó a la Reina Católica un papel de la faltriquera, y alguien lo leyó y ponía: "El puesto de pregonero se debe dar a Fulano de Tal, porque tiene mayor voz". El puesto de pregonero se debe dar a quien tenga una voz potente, porque si no no lo oye nadie.
Es decir, la selección de los mejores para cada cosa. Por ejemplo, Fray Hernando de Talavera fue promovido por la Reina, a pesar de que era un hombre sumamente modesto y que no quería ningún cargo ni puesto de relieve, y casi lo forzó a ocupar puestos importantísimos.
Es decir, hay el problema de la selección de los mejores. Menéndez Pidal subrayó en su Introducción a la Historia de España con gran interés este hecho y hablaba de cómo el grangobernante se caracteriza más que por sus talentos personales, por su capacidad de "selección de los mejores. Mientras que hay otros tipos de gobernantes, dominados por lo que
llamaba "invidencia", que más bien hacen una selección negativa, selección al revés, o que eliminan a los que no consideran afectos, sean mayores o menores sus méritos o sus cualidades".

Pues bien, lo decisivo es que en el reinado de los Reyes Católicos se trata de poner a cada hombre en su puesto y de buscar la eficacia. Y esto produce una corrección automática,corrección inmediata en la sociedad, y comienzan a hacerse las cosas: comienza la eficacia. Pero"no solamente es esto "remoralización", sino es la introducción del respeto.
También Menéndez Pidal insistía mucho en que se había perdido el respeto a todo. Isabel, especialmente, era una mujer muy respetuosa, una mujer llena de respeto por las cosas que le parecían estimables, que le parecían valiosas, y esto lo lleva a la corte, lo lleva a las normas de gobierno. Esto implica una actitud de exigencia. Ella misma se exigía a sí misma mucho; lo exige por ej., a sus hijas.
Es interesante la educación que da a las hijas. Cuando se casó su hija Catalina con el principe Arturo de Inglaterra -y luego con Enrique VIII-, cuando la recibió el rey Enrique VII, el padre, habló en inglés, porque no era capaz de hablar latín tan bien como su nuera. La infanta de Castilla hablaba en latín mucho mejor; entonces lo protocolario era hablar en latín, pero Enrique VII no era tan buen latinista como ella y entonces habló en inglés.
Es decir, les había dado una educación humanista con gran nivel de exigencia y lo implantóen su corte y hay un grado de moralización. Pero esto ocurre en las demás cosas, concretamente en el ejército. El primer ejército realmente moderno es el ejército de los Reyes Católicos, con una organización militar muy superior.
De ahí nacen los famosos tercios castellanos y con una proporción incomparable de armas de fuego con el resto de Europa. La potencia de fuego de los tercios españoles era muy grande.

Esto lo estudió muy bien y recuerdo haber traducido hace muchos años un escelente libro de Verner Sombart, "Guerra y Capitalismo", y allí señalaba con muchos datos cómo la proporción de arcabuceros respecto de los piqueros armados con lanzas, era mucho más alta en el ejército nacional español que en los demás ejércitos de Europa, lo cual indica una capacidad combativa muy superior, unido a la disciplina, a una nueva disciplina, a una táctica.
El nombre de Gonzalo de Córdoba es el símbolo de esta renovación militar. Pero ya antes esto se ha puesto en juego en la campaña de Granada. Cuando los Reyes Católicos deciden terminar la famosa conquista pendiente desde el siglo VIII, asocian a la empresa no sólo a Castilla, sino también a Aragón, aunque el peso lo llevó ciertamente Castilla, y como saben Uds. en diez años se termina. Para la época fue un Blitzkrieg, una guerra relámpago.
Se hizo más en diez años que se había hecho en 150 anteriormente, a pesar del terreno pavoroso de Granada y Almería. Imagínense lo que es hacer una guerra con las armas del s. XV en ese territorio, fue algo durísimo. Pero se organizó con una gran disciplina, con una disciplina militar técnica, con las mejores armas disponibles, y con una constancia política insobornable. Y en diez años se termina la Reconquista y los Reyes Católica entran en Granada, el famoso 2 de enero de 1492.
La potencia militar se asegura en un doble sentido: el de conseguir la cooperación delos dos reinos -asociar a una gran empresa a los dos reinos-, y por otra parte, llevar a cabo la organización de lo que iba a ser el gran instrumento del poder, la fuerza militar distinta.

Con esto quedan descartados completamente los pequeños ejércitos de los nobles, que no tienen ya posibilidades. En esto también fue un factor decisivo el costo del armamento con la introducción de las armas de fuego. Las armas han sido siempre proporcionalmente muy caras, pero desde el descubrimiento de las armas de fuego esto se eleva enormemente:pasa a otro orden de magnitud. No sólo era el costo de las armas y la técnica másc ompleja de fabricación -artillería, arcabuces, mosquetes...-, sino que además esas armas valen en tanto que tienen municiones, es decir, consumo. Es decir, una espada o una lanza cuando se rompe, se rompe, pero mientras no se rompe está funcionando, pero las armas de fuego funcionan naturalmente con municiones.

Esto significa un costo tremendo. Luego estas armas se han ido perfeccionando. Actualmente el precio de las armas de fuego y de la munición -no digamos los misiles- es algo absolutamente pavoroso. No hay quien pueda sostener el gasto de diez minutos de guerra más que un estado y en general un estado poderoso.

Por eso yo me pregunto muchas veces esos pequeños estados pobres que hacen guerras enconadas y que duran años y años, ¿qué pasa? Hay que preguntar, ¿quién las paga? Casi nadie se hace las preguntas interesantes.
Esto significa la reconstrucción de la fuerza militar, su nacionalización -ya no hay más ejército que el ejército real, el ejército nacional. Y por otra parte la nobleza, queha perdido esa fuerza militar con la cual dominaba y que hacía a los reyes dependientes: piensen cómo losreyes de Castilla habían estado supeditados a la nobleza, especialmente Juan II y Enrique IV, y ya antes Enrique III; y no digamos la Casa de Aragón.
Ya no es posible: el poder real con la disciplina conseguida, con la forma de estado que se va dibujando, con el poder militar en la mano, es incontrastable. Y los Reyes Católicos se dedican a hacer que la nobleza pierda su potencia, quede subordinada a los intereses superiores de la nación, incluso en los casos de rebeldía, que hubo sobre todo en Galicia, se llevó una campaña contra los nobles díscolos y se destruyeron muchos castillos, especialmente en Galicia.
Es decir, que se trató de que no hubiera más poder que el poder del Estado, el poder real. Esto fue fundamental en la organización. Luego hubo cuestiones secundarias, que también tienden a la reorganización del país. Por ejemplo, la inseguridad en que se vivía . El bandidaje ha sido una enfermedad de casi todos los países durante casi toda la Historia pero era sumamente grave el bandidaje. Por ej., había asaltos, había secuestros, viajar era muy aventurado, como lo ha vuelto a ser muchas veces en la Historia. Piesen Uds enl os secuestradores de Sierra Morena a mediados del siglo pasado, hasta que acabó con ello; Zugasti, gobernador de Córdoba, acompañado del abuelo de Machado, gobernador civil de Sevilla. Entre los dos acabaron con los secuestradores y bandoleros. Pero esto se reprodujo muchas veces y no sé por qué estoy hablando en pretérito.

Pero en tiempo de los Reyes Católicos, se crea la Santa Hermandad, una especie de guardia civil de la epoca, que se encargó de establecer el orden, especialmente en los campos que era lo más vulnerable, y consiguió establecer un nivel de seguridad aceptable para la tranquilidad espiritual de los ciudadanos y además para el funcionamiento del país, para que las comunicaciones se aseguraran, para que el comercio pudiera prosperar... La inseguridad no es algo que solamente tenga efectos psíquicos,sino que tiene efecto de organización y efectos económicos tremendos.

Se organiza por tanto de una manera muy eficaz la Santa Hermandad. Como saben Uds degenera
y se les llamará "cuadrilleros", "ladrones en cuadrilla", no muy recomendables. Eso pasa muchas veces que las fuerzas de seguridad al final son un factor de inseguridad también. Puede ocurrir. Pero durante mucho tiempo aseguraron el que la vida en Espafía fuera mucho más aceptable. Y hay que poner en línea con esto la creación de la Inquisición. Uds. saben que la Inquisición es una institución medieval, que había existido en la Edad Media sobre todo en Aragón. Pero luego se crea esta Inquisición que fue distinta, a la cual pusieron mucha resistencia los Papas, y que los Reyes Católicos tuvieron mucho interés en organizar, porque era no solamente un instrumento de poder -evidentemente tenía una última dependencia real y por consiguiente era un instrumento de poder-, sino que fue además un instrumento de unificación. Los dos reinos mantenían sus instituciones separadas, independientes, sólo en la cima estaban unidos en la persona de los reyes, pero por lo demás las instituciones eran todavía distintas. Pero la Inquisición no: fue una institución, que tenía sus secciones, no sólo en los dos reinos sino dentro de las dos partes, pero tenía una unidad de jurisdicción, y en ese sentido fue un elemento que los reyes aprovecharon para la unificación del país.


No es nada fácil unificar un país. Piensen Uds. que España era una en el sentido en que Europa es una. Tenía unidad, pero no tenía unión. Era menester que se realizara institucionalmente lo que socialmente existía, que era la unidad. Pero era preciso -en un proceso fue fue largo- ir estableciendo la unión efectiva, y por ej ., era necesaria una administración común y toda una serie de normas que debían afectar a la totalidad del territorio nacional si en él iban a ser posibles las comunicaciones, el comercio y muchas cosas más. Esta unificación era necesaria para la vida y la prosperidad económica de los reinos, que se empezó a producir muy rápidamante. Lo mismo Castilla que Aragón pasan en muy poco tiempo de una situación económica precaria, a una situación económica muy superior. Cuando se habla, por ej., del relativo enriquecimiento de España a causa del descubrimiento de las Indias, del oro y la plata de América, esto... hay que hacer muchos descuentos. Pero es evidente que la reconstitución económica de España empieza a producirse antes de la colonización de América. Del mismo modo que cuando se pierde América, cuando se independiza América a comienzos del s. XIX, si fuera verdad lo que se dice que España vivía de lo que sacaba de América, hubiera habido una crisis económica y un empobrecimiento: hubo todo lo contrario. En los últimos años del reinado de Fernando VII se produce un despegue económico, uno de los primeros despegues económicos, en parte por la política de Javier de Burgos, que fue bastante acertada. Pero el hecho es que hay una fase de prosperidad, precisamente cuando se acaban de perder los países americanos. Y algo muy parecido ocurre al final del siglo, cuando España pierde definitivamente todas sus posesiones ultramarinas -Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas-, inmediatanuante después, a comienzos del s. XX, empieza un renacimiento económico de España y hay una fase de bastante prosperidad.


Conviene por lo tanto revisar y no abandonarse a la inercia de lo que parece plausible. En todo caso, España empieza a tener -repito- una cierta prosperidad económica, en los dos últimos decenios del s. XV. Pero luego hay otro factor. Después de Granada hay una nueva campaña decisiva para la consolidación de la nueva nación y para el establecimiento del poderío español en Europa: fueron las guerras de Italia. Estas, en cambio, eran guerras aragonesas. La conquista de Granada es la culminación del proceso castellano de reconquista, ya con la cooperación aragonesa. En cambio las guerras de Italia son lo contrario. Italia era la expansión aragonesa -Sicilia y Nápoles- y ahí naturalmente el enemigo no eran los italianos: eran los franceses. Hay una ofensiva francesa muy pertinaz para ocupar estos territorios y para someterlos al dominio francés. Una de las razones más fuertes del deseo de unión con Castilla, que tenía la Corona de Aragón, era precisamente la conservación de sus territorios italianos amenazados por Francia y que Aragón solo no hubiera podido defender.

Entonces es cuando hay una larga serie de campañas en las cuales la figura capital es Gonzalo de Córdoba, Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, es decir, un general castellano -cordobés- que es el que lléva la dirección de estas campañas, que terminan con una victoria muy sonada de los tercios castellanos sobre los franceses. Esta nueva cooperación de las fuerzas de los dos reinos, precisamente ahora para el servicio de una empresa aragonesa, es otro vínculo muy fuerte de consolidación de la unión de esos dos reinos, cada uno con sus características, con su personalidad, y que van avanzando hacia la consolidación en una nueva forma de realidad, que es larealidad nacional, que los incluye a los dos. Recuerden Uds. que la incorporación tiene como rasgo característico la conservación de las partes incorporadas, dentro de una unidad superior y distinta.



Pero hay un aspecto que me parece importante tener en cuenta, y es lo siguiente. Cuando se reconquista Granada, cuando deja de haber un reino musulmán en España resulta que España es cristiana: ya toda España es cristiana. Desde comienzos del s. VIII España no había sido sólo cristiana, incluso durante mucho tiempo, la parte mayor de España, lo que se entiende por España cuando no se precisa más: Al Andalus, es decir,la España musulmana con minorías judías muy considerables e importantes, en las dos partes en la España cristiana y en la España musulmana. Pero después de la conquista de Granada, España es cristiana: es un reino cristiano. Y entonces se hace una inferencia: se da por supuesto que los españoles son cristianos: puesto que España es cristiana, los españoles deben ser cristianos. Esto no está tan claro; en la Edad Media no se pensaba así: en la Edad Media justamente en que se definían por su cristianismo, tenían conciencia de no ser todos; había los musulmanes enfrente con los cuales se luchaba, y había judíos, había minorías judías en las dos partes de España. Un medieval tenía conciencia de la pluralidad, de la diversidad. En la Edad Moderna, no; la Edad Moderna empieza a ser racionalista, se empieza a tener un principio de unitarismo y de uniformidad, característico de la época moderna, no de la Edad Media. Entonces se piensa que puesto que España es cristiana, los españoles deben ser cristianos. Y entonces se desliza en las mentes una conciencia más o menos clara, la noción de que el que no es cristiano, en alguna medida es desleal, en alguna medida no es plenamente español, cosa que no hubiera ocurrido antes; esto es enormemente característico. Entonces hay musulmanes -moriscos-, el grueso de la población del reino de Granada y hay judíos, más ahora que antes, puesto que a los judíos muchos que había en Castilla y en Aragón, se añaden los judíos residentes en el Reino de Granada, los judíos que estaban bajo la dominación musulmana. Entonces resulta que hay una minorías considerables de no cristianos. Y esto empieza a parecer un grave inconveniente, con el cual hay que enfrentarse. Esto fue muy grave. Pien sen Uds., por ej., en los Claros vagones de Castilla de Fernando del Pulgar , se señala constantemente el linaje de cada una de las grandes figuras; se dice que es de linaje navarro, de linaje aragonés, castellano, leonés..., pero igualmente se dice de linaje judío. Con la mayor naturalidad se señala el linaje judío de las grandes figuras de la época. Todavía en Fernnndo del Pulgar esto es completamente visible. Hay un fuerte cambio, por el cual va a empezar a parecer que la condición de no-cristiano es una disidencia, no simplemente religiosa -esto lo hubiera pensado también cualquier medieval-, sino nacional. En cierto modo, no ser criatiano parece como una mengua de la condición española, y una cierta dificultad: es un estorbo. Se acomete, después de la conquista de Granada, la conversión de los moriscos. Esto, en principio, es normal. Un cristiano tiene la convicción -atenuada en esta época- de que ha de convertir al infiel. El cristiano piensa que debe convertir a los que no son cristianos.


Y esto se empieza a hacer y lo dirige Fray Hernando de Talavera, pero naturalmente se trata de convencer a los moriscos, de persuadirlos, de mostrarles la religión cristiana y conseguir su adhesión, conseguir su conversión. Lo que pasa es que la cosa no va tan deprisa como se quiere. Resulta que los moriscos se convertían o no, se convertían despacio. Hubo una enorme cantidad de conversiones de judíos en el siglo XV; San Vicente Ferrer fue uno de los grandes predicadores que atrajeron a un número muy alto de judíos a la conversión. Pero el Espíritu sopla donde quiere, y eso un cristiano debe saberlo bien, y por tanto la gente se convierte o no, y se convierte al ritmo que Dios quiere. Pero esto no parecía suficiente, y por ejemplo el Cardenal Cisneros, que era un gran hombre, una enorme figura de la Historia de España, era un impaciente.
Y entonces empieza a pensar que las conversiones van muy despacio: que hay que acelerarlas, hay que estimularlas. Y naturalmente esto quiere decir: emplear violencia; una u otra violencia, diferentes tipos de violencia. Y ahí es donde la cuestión se convierte en algo grave y se produce un descontento que va a dar lugar a las rebeliones de moriscos -varias rebeliones-, hasta el tiempo de Felipe II, porque se quiere obligar a la gente a lo que no se puede obligar. Hay un principio que a mí me parece muy claro, pero que en la Historia no ha solido parecerlo, que es que no se debe exigir lo que no se puede pedir. Pero entonces esto no estaba claro, y empieza este tipo de presión.


Encontré hace unos años textos muy reveladores: ¿Es que se trataba de convertir a la religión cristiana? En principio, sí. Pero había algo más: Se trataba de convertir a los usos de los cristianos, la mayor parte de los cuales no tenían nada que ver con la religión como es natural. Eran los usos de los castellanos, de los aragoneses o de los navarros... Eran usos sociales. Por ejemplo, entre los moriscos es constante, y hay quejas muy amargas y muy conmovedoras. Por ejemplo; se trata de que vistan de un cierto modo: de que no se vistan a la usanza morisca. ¿Qué tendrá que ver el modo de vestir? Entonces quieren obligar a los moriscos a vestirse a la usanza cristiana. Claro, no hay usanza cristiana. el cristianismo no tiene nada que ver con la manera de vestirse. Ellos se quejan amargamente de que no tienen dinero para comprarse nuevos vestidos, porque no pueden vender los suyos, porque como no se pueden usar, no se pueden vender: nadie los compra. O por ejemplo, el uso del baño. Los moriscos, por lo menos en ciertos niveles se bañaban, y esto no estaba muy bien visto; parecía más bien impío y les llevaban la contraria. Hay un libro muy interesante de Andrés Bernáldez, el cura de los Palacios, que era un tipo nada tonto, sumamente agudo pero bastante bruto. Era un anti-judío formidable y dice cosas intersantes. Habla con gran hostilidad de los judíos, pero insiste enormemente en cómo comen que estos malditos judíos -y los moriscos era algo parecido- se dedican a comer manjarejos con aceite y cebolla y ajo, algo que huele horriblemente mal: no hay quien lo soporte. ¿Y esto qué diablos tiene que ver con el cristianismo? Uds. saben que se ha armado un lio tremendo con lo del cerdo, el tocino. Américo Castro ha insistido en ello demasiado. El hecho es que los judios en gran parte y los moriscos, son gente mediterránea, son de la España del aceite de oliva. Pero claro, la mayor parte de la España cristiana, sobre todo hasta el siglo XIII, ha sido parte en que había muy pocos olivos. La grasa fundamental de las tierrras del norte era el tocino, es decir, el cerdo era uno de los elementos principales y la grasa fundamental era la grasa de cerdo, el tocino. Y evidentemente, los judíos y en general los mediterráneos estamos acostumbrados a guisar con aceite. Todavía hay ahora la Europa de la mantequilla y la Europa del aceite; franceses, alemanes, belgas, no pueden soportar el aceite: a nosotros nos estomaga un poco mas bien la manteca.

Estas divisiones, que son históricas, geográficas, culturales, no tienen nada que ver con la religión, como es natural. Es decir, esto de los "manjarejos", que le pone en ese grado de exasperación al cura de los Palacios, es un uso culinario, ligado a la condición geográfica, a la agricultura del país: no tiene nada que ver con la religión.

Pero entonces no se distinguen las cosas. Es decir, se pretende que vivan como los stianos, y por tanto que se vistan como se vestían en Galicia o como se vestían en Burgos, y que coman lo que se comía en estos lugares. Y entonces hay una resistencia tremenda, porque la gente se resiste sobre todo a cambiar los usos. ¿Ud. quiere que yo crea en el Espíritu Santo? Pues no tengo inconveniente, pero si quiere Ud. que coma tocino, no, porque no me gusta, porque estoy acostumbrado a guisar con aceite toda mi vida.

Esto no se ha señalado, pero me parece capital, y probablemente las resistencias vienen de ahí. Creo que la mayor parte de ellas no eran teológicas ni religiosas: eran de la conversión a los usos. Es decir, cuando un pueblo se siente incómodo porque desde fuera se alteran sus usos, acaba por rebelarse. Y hubo una cantidad enorme de equívocos. Cuando se hablaba, por ej., de los judios conversos; cuando recaían, eran los relapsos, que recaían en el judaismo...¿En qué recaían? ¿Recaían en no admitir la Trinidad , o en no admitir el tocino?. ¡Yo qué sé. A lo mejor las dos cosas, confusamente, porque la mente humana es confusa. La Historia no es nada clara; los historiadores deben esforzarse por aclararla, por llevar claridad adonde espontáneamente no la hay. Pero por lo menos ya es un grado de claridad el ver la oscuridad; el ver la confusión es el primer grado de claridad: Yo veo claramente que las cosas no están claras. Del mismo modo que cuando uno abre los ojos a la tiniebla, no es que no vea: hay un acto de visión; no es que no vea nada: es que veo que no se ve.Cosa completamente distinta.

Pues bien, esta confusión existe y creo que sería muy importante que los historiadores con una investigación precisa y minuciosa, trataran de delimitar dónde están las diferentes esferas: lo que es puramente religioso, lo que es político, lo que es un problema de poder, o económico, y lo que considero más grave, que es la perturbación de los usos, la introducción de la incomodidad, el malestar en una forma de vida.

Uds. piensen, por ej., en cualquier tipo de legislación; la gente acepta legislaciones que no le convienen,que no le gustan, mientras lo dejan vivir con cierta naturalidad. Por ejemplo, los impuestos. Evidentemente es desagradable, y sin embargo la gente con una extraña docilidad lo acepta y lo soporta y deja que le saquen hasta la última peseta, con tal de que con las pocas que le dejan, lo dejen vivir a su aire, más o menos como le gusta o como quiere hacerlo o como tiene costumbre. Pero que un Estado se ponga a manipular los usos de una sociedad, se ponga a. intervenir en cómo la gente debe vivir, la gente se encrespa, se irrita, y hará cualquir cosa. (*)
*Menos mal que el bueno de Julián Marías no ha visto el abyecto pueblo español de 2010.

Pues bien esto creo que es fundamental para entender este problema, que es delicadísimo y que tuvo una repercusión enorme en la vida posterior de España. Hay el problema de los estatutos de limpieza de sangre, el problema de los cristianos nuevos y de los cristianos viejos, etc.

Sobre esto quiero decir una palabra, y es que el concepto de "cristiano nuevo" o "cristiano viejo", es un concepto puramente sociológico y no religioso. Porque cristianos viejos no hay. Nadie es cristiano hasta que recibe el bautismo. De modo que todos los cristianos son nuevos. Cuarenta generaciones de cristianos no me hacen cristiano. De modo que es un problema puramente sociológico, no religioso: religiosamente es un disparate.

Pero por otra parte, creo que cuando se ha hablado de cristianos nuevos, de la situación de los cristianos nuevos en España, creo que se comete un tremendo error al no darse cuenta de que cambia totalmente de función este concepto desde esta época que estamos hablando de fines del s. XV, comienzos del XVI, a luego más tarde, fines del XVI, comienzos del XVII. Porque primero, el que es cristiano nuevo o el que es converso o hijo de conversos, lo sabe muy bien, y tiene temor, desconfianza, recelo por esa condición suya que lo hace ser en cierta medida disidente o considerado como tal, aunque sea tal vez cristiano con absoluta sinceridad. ¿Pero qué pasa después? Después lo que pasa es que nadie lo sabe. Precisamente la gente tiene la desconfianza de que puedan descubrir que tiene una abuela judía o morisca, porque no lo sabe, pero se puede encontrar con ello. Y como tiene consecuencias sociales, como resulta que para ciertos puestos, por ejemplo para las Ordenes militares, para tener ciertos méritos, hace falta un estatuto de limpieza de sangre, hace falta no tener antepasados judios o moriscos, nadie se siente tranquilo porque, ¿y si resulta que mi tatarabuela era morisca? Y es una cosa que perturba enormemente.


Y esto es lo que pasa con los cristianos nuevos desde la segunda parte del siglo XVI. Mientras que al principio sí actúa de esa manera, pero es una manera casi inversa: la inquietud procede en un caso, de saber que se es cristiano nuevo, en el otro caso de no saberse y de ser posible,porque había una enorme cantidad de gente que tenían algunos antepasados que eran judíos o moriscos.

Claro está que lo que ocurre es que las conversiones forzadas -más o menos forzadasno son sinceras. Mientras que las conversiones conseguidas por la persuasión o por el ejemplo o por el contagio social, eran sinceras, y esto ocurre por ejemplo con las que ocurren en el siglo XV, las de San Vicente Ferrer, entre otras, las otras ya no lo son.
Sin embargo, hay una actitud cínica que la representa muy claramente el cura de los Palacios, Bernáldez, que dice: "tal vez ellos no serán cristianos, pero sus hijos o sus nietos o sus bisnietos, lo serán". Claro que sí: es verdad. Y los hijos de los conversos o los nietos en todo caso, eran tan cristianos como los demás españoles, por lo menos. Ahora, los conversos originales, cuando había mediado una violencia más o menos grande, o por ejemplo la amenaza de expulsión, que fue algo gravísimo, cuando se da a elegir a los judios entre bautizarse o emigrar, ¿quién se puede fiar de esa conversión? Evidentemente nadie. Los hijos y los nietos, sí, pero ellos no.

Ahora, a Bernáldez esto no le importa nada. Actitud que se puede aceptar políticamente, pero que es profundamente anticristiana: es repugnante a los ojos de un cristiano. Sin embargo, esto se acepta y esto circula y es un factor esencial en la época que estamos estudiando.

Pero es importante el ver cuál es el proceso de génesis de esa forma nueva de sociedad y de Estado que llamamos la nación . Repito que no había habido naciones en la Edad Media, ninguna. Es decir, la Reconquista había sido una empresa típicamente nedieval, una empresa cristiana, no específicamente castellana, ni aragonesa, ni portuguesa. Era una empresa cristiana: era una empresa que distinguía el, ser cristiano -y por esto se invocaba a. Santiago, por ejemplo-, pero no es especialmente castellana o aragonesa, o navarra..., entre otras razones porque no existían todavía consolidadamente estos reinos. Pero la diferencia fundamental es que Castilla no la da por terminada; mientras los otros reinos que se conciben a sí mismos de un modo territorial, una vez que el territorio ha quedado en manos de los cristianos y no hay ya musulmanes (quedan los mudejares, pero sometidos a la autoridad real), dan por terminada la Reconquista. Castilla, no, y de ahí viene precisamente su superioridad histórica.

Entonces la empresa de la Reconquista se prolonga en nueva forma: va a ser otra cosa, va a tener otra significación. Piensen que el año 1474, si aplican Uds. un esquema de generaciones, en la medida en que en esta época se puede aplicar con rigor, creo que la generación en el poder era la generación que yo llamaría de 1421 (siempre hablo de fechas de nacimiento centrales), es decir, la de Enrique IV, la de Torquemada, la de Juana Enriquez (la madre de Fernando el Católico), la de Alfonso Fernández de Palencia, cronista de los reyes, Fray Hernando de Talavera, figura capital del reinado, confesor de Isabel la Católica, Pedro González de Mendoza, el Gran Cardenal de España.
Estas son las figuras que están plenamente en el poder en 1474, cuando se inicia el proceso de formación nacional. Y hay una generación que llamaremos "ascendente", la generación que va avanzando hacia el poder, que lo alcanzará quince años después aproximadamente.
Es la generación en torno a 1436, que va a imponer muy pronto sus formas y sus principios, que es la de Fernando del Pulgar, por ejemplo, la del propio Cardenal Cisneros y en otro campo, Jorge Manrique. Ahora bien, el año 81, en 1481, que es cuando.realmente se consolida el nuevo reinado, cuando están ya asentados de una manera eficaz los Reyes Católicos, ya después de la herencia aragonesa, esta generación que acabo de nombrar es la dominante, es la que está plenamente en el poder.
Y hay una ascendente, que va a dar la tónica ya del reinado pleno de los Reyes Católicos, empezando por ellos mismos, Isabel y Fernando: Nebrija, Gonzalo de Córdoba, y casi seguramente, la fecha de nacimiento no es plenamente segura, pero casi seguramente, Colón. No es mala generación, por cierto.
Y entonces, a medida que se va organizando esa unidad social y esa forma política y militar, y esa homogeneidad de estructuras, se difunde la lengua castellana. Se difunde por la gran mayoría de los españoles, por la mayor parte de los territorios españoles. Es el paso del castellano al español. Aragón había sido siempre bilingüe. En Aragón se había hablado siempre aragonés que desde muy pronto, ya desde el s. XIII es casi indiscernible del castellano. A partir del siglo XIII habrá aragonesismos, como hay leonesismos en el castellano de León, pero no existen como tales dialectos
Pero había el catalán que se hablaba en Cataluña, el aragonés que se hablaba en Aragón, y hay luego el problema de Valencia, Mallorca, Menorca. Es una cuestión tremendamente batallona actualmente, y la gente no se entiende porque nadie quiere decir la verdad. Hay unos que dicen que la lengua es el catalán y el valenciano es un dialecto del catalan.Y otros dicen que el valenciano es una lengua independiente, que qué va a tener nada que ver con el catalán. Creo que las dos cosas son falsas.



Que el valenciano no tenga nada que ver con el catalán es simplemente una locura, porque basta con ver los textos para ver que la semejanza es enorme y que no se puede considerar que son dos lenguas propiamente hablando. Pero decir que el valenciano es un dialecto del catalán, tampoco es verdad. Es un dialecto, pero ¿"del catalán"?. No. El catalán son dos dialectos, el catalán occidental y el catalán oriental. Y el valenciano es otro. Y el mallorquín es otro. Y si quieren Uds. el menorquín otro. De una misma lengua. Como había los cuatro dialectos griegos, pero no era dialectos uno "de otro", no eran dialectos del ático o del jónico.

No. Antes se llamaba lemosín, y la palabra arreglaba, porque se suponía que la cosa provenía de Limoges. Esto no es verdad y los filólogos no lo admiten. Entonces la cosa estaba clara, se llamaban las lenguas lemosinas, y esto lo ha dicho todo el mundo durante el siglo XVIII y XIX.

Bueno, evitemos la palabra "lemosín", pero hace falta otra. Es decir, de esa lengua, llamémosla "hache", son dialectos los dos dialectos principales el catalán y el valenciano y el mallorquín y el menorquín. Son variantes de una lengua, pero no por relaciones de subordinación.

Pero en todo caso, en la Corona de Aragón se convivió siempre los que hablaban castellano, los que hablaban catalán o valenciano. Como saben, la literatura en Cataluña cesa casi enteramente hacia 1400, y hay todavía medio siglo de gran florecimiento literario en Valencia, hasta 1450, en que también decae la literatura en Valencia.

Y se escribe más en castellano, y cada vez más. No recuerdo si dije que el primer libro impreso
en Valencia, las "Troves en loors de la Virgen Maria", en 1474, hay poemas en castellano ya de autores valencianos, que escribían espontáneamente en castellano.

Y antes había habido la presencia del provenzal en la poesía: los poetas catalanes escriben en provenzal durante mucho tiempo, porque era la lengua poéticamente más estimada y valiosa. Por una razón parecida Alfonso el Sabio escribe las Cantigas en gallego

Pues bien, ya el castellano se va difundiendo por la mayor parte de España y hay protestas en Aragón de que se llame''castellano" a esta lengua. Piensan que por qué castellano. si esta es la lengua también suya, y han contribuido los demás también a formarla. Y hay protestas muy claras. O piensen Uds. por ejemplo en que Covarrubias, "El tesoro de la lengua castellana o española", en el mismo título se emplean como sinónimos, es de 1611, y ahí, en el título mismo, aparecen las dos formas como equivalentes, como sinónimos.

Y el año 1492, el mismo año del Descubrimiento de América, antes que Colón zarpara, se publica la Gramática castellana de Nebrija, que es la, primera gramática de una lengua viva que se ha hecho. Cuando va a presentarla a la Reina Isabel y ella le pregunta que para qué ha hecho esa gramática, porque se tienen gramáticas del griego o del latín, para aprender las lenguas clásicas, pero se suponía que la lengua se aprendía hablando y escuchando. Y como le pregunta que para qué, el obispo de Ávila le quita la palabra a Nebrija y le dice que la lengua es compañera del Imperio -la famosa frase- y que será para que aprendan castellano los futuros subditos de los Reyes Católicos, cuando se descubran las Indias, para las cuales -repito- todavía no había zarpado Colón.

Pero la conciencia de unidad de España y de comunidad de la lengua la tiene Nebrija de una manera fortísima. Hay un texto de Nebrija que es muy interesante, en que dice: "Los miembros y pedazos de España que estaban por muchas partes derramados, se redujeron y ayuntaron en un cuerpo y unidad de reino, la forma y trabazón del cual así está ordenada, que muchos siglos, injurias y tiempos no la podrán romper ni desatar".

Esto escribe a fines del siglo XV Nebrija. Es decir, nace en este momento una nueva manera de sentirse, una nueva manera de sociedad, un nuevo sentido del "nosotros". Nosotros quiere decir, "nosotros los españoles". Es el nacimiento de la nación. No es "nosotros los castellanos", no es "nosotros los aragoneses", ni "nosotros los castellanos viejos", ni "nosotros los andaluces", ni "nosotros los catalanes" ... No, no. Es un "nosotros" superior, que engloba a todos ellos.

Fíjense en la frase: "Los miembros y pedazos de España que estaban por muchas partes derramados..." Es decir, España aparece como una unidad previa, sus miembros y pedazos estaban derramados. Es la idea de la "España perdida" de que les hablaba yo al comienzo de estas lecciones.

Pero hay algo que es más interesante todavía; con ello quiero terminar. Y es que España asi desde el primer momento, casi desde su nacimiento como nación, fue una extraña nación distinta de las que se estaban gestando, de las que iban a existir el siglo siguiente en Europa. Fue una nación abierta, no cerrada. No una nación intraeuropea, no una nación interior a Europa, sino una nación transeuropea. Es decir, tan pronto como España fue nación fue más que nación. Es casi simultáneo.

No olviden que ya en el reinado de los Reyes Católicos se conquista de un modo definitivo el archipiélago canario, que había sido ocupado anteriormente, pero cuando realmente se incorpora a la Corona es en tiempo de los Reyes Católicos. Hace 4 0 5 años se celebró el quinto centenario de Las Palmas. Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad española desde hace más de medio milenio.

Este es el comienzo del carácter transeuropeo de España. Geográficamente, las Islas Canarias son unas islas africanas: históricamente no, pero geográficamente, sí. Y están muy lejos, sobre todo en las condiciones del s. XV.

Es decir, eso que se llama España, y que va a ser el conjunto de las fronteras, lo que llamamos las fronteras de la Península, las islas Baleares y las Canarias también (salvo Portugal), inmediatamente va a ser insuficiente; están los franceses del Franco Condado y de otros lugares y los italianos de Nápoles y de Sivilia, y los flamencos, y luego los hombres de Nueva España, del nuevo Reino de Granada, del Perú, del Rio de la Plata... Es decir, españoles de las Españas.

Muchas veces he pensado delante del cuadro de Las Lanzas, que si alguien pregunta quién es este señor tan elegante que está recibiendo las llaves de Justino de Nassau, Ambrosio de Spinola; Spinola, un apellido italiano. ¿Era un italiano al servicio de España? No, era un español de Genova, cosa bien distinta. El marqués de los Balbases: vean su magnífico palacio en el Viso del Marqués; era Marqués del Viso: un palacio genovés entre la Mancha y Andalucía,. Era un noble español de Genova.
Piesen Uds. que la titulación enumerativa de los reyes (hasta Carlos IV se mantiene): "Rey de Castilla y de León, de Aragón (van alternando los títulos), señor de Vizcaya...

Y todavía tiene un eco esa titulación enumerativa en la Constitución de Cádiz de 1812. Se dice: "España es el conjunto de los españoles de ambos hemisferios", y luego enumera, en Europa tal, tal, tal, en América, tal y tal y tal... Yo he recordado ese texto desconocido, que es la Introducción que puso Felipe IV a su traducción de la Historia de Italia de Guicciardini.
Se tomó la molestia de traducir dos mil páginas, para que primero se imprimieran
a fin del siglo pasado y después no lo haya leído nadie. En que habla -dice- "Estos reinos y esos reinos", hablando de los demás de Europa y de América. Y habla de que España es "parte menor de la Monarquía".
Esta fue la gran innovación. Esta es la gran innovación; es la invención de España como supernación, como pluscuamnación, es decir, como nación transeuropea. No es una nación intraeuropea, es una nación transeuropea: esa es la forma de ser nación que tuvo España.
Dirán Uds., ¿entonces es menos europea que las demás? No, yo creo justo lo contrario, porque es que Europa, en su conjunto, es transeuropea también. Europa ha consistido, cuando se hizo Europa, en entusiasmarse por lo demás y en ir a todas partes, en extravasarse de sí misma.
Justamente España, desde su origen nacional, es fiel a esa vocación transeuropea. Es decir, igual que Castilla en la Edad Media, España como nación no es un territorio es una actitud, es un proyecto.


Muchas gracias.

sábado, 20 de febrero de 2010

LA INVENCIÓN DE ESPAÑA (2)














Vamos a continuar con nuestro estudio de "la invención de España". Habíamos visto que España, cuando no existe como nación, funciona sin embargo como una realidad ideal, la España perdida, la España que precisamente por no existir, por estar ocupada la mayor parte de España por los árabes, por ser una "realidad buscada", no estorba con su realidad imperfecta, fragmentada, como ocurre con otros países europeos, a la imagen de esa España que se trata de restablecer, recuperar, de reconstruir, la España perdida, la España visigótica que nunca fue una nación y tampoco fue plenamente unitaria.


Pero por otra parte, independientemente de este ideal que se trata de reconstruir, funciona España como una sociedad; no una nación pero sí una sociedad, que es anterior a sus partes integrantes, es anterior a los reinos que se van constituyendo dentro de ella, dentro del área de esta sociedad, que es la sociedad española.

Es decir, los reinos medievales (reinos, principados, condados...) son reinos "de España", están hechos de España, están hechos de una realidad social, están hechos de una realidad social, no todavía política, no todavía estatal, pero una realidad social que es precisamente España. Ahora, esto no es una nación. La nación española hubo que inventarla. Y lo interesante es que la invención de España fue al mismo tiempo la invención de la nación, sin mas. Es decir, que la primera nación, en el sentido pleno de la palabra, en sentido estricto, fue España. España fue precisamente el primer gran ensayo de esa nueva forma de sociedad y de esa nueva forma de Estado, que se va a llamar nación. Antes no había naciones. No las había habido nunca en el mundo antiguo; Atenas no era una nación, ni Esparta, ni Corinto, ni Roma, ni el Califato de Córdoba, habían sido naciones: eran otro tipo de unidades sociales. Ni lo había sido Castilla, ni Aragón, ni Borgoña, ni ninguna otra unidad social había sido nación. La nación es una forma histórica, que se engendra precisamente a finales del siglo XV, y esa invención de la nación española es al mismo tiempo la invención de "la nación" en general.


Ortega en "España invertebrada" introduce un esquema interpretativo, tomado de la Historia de Roma y de la interpretación de Mommsen, que es el concepto de incorporación. Incorporación como algo muy distinto de la anexión. Nunca se insistirá bastante en ello. Anexión significa que una sociedad mayor absorbe a otra menor, con lo cual, la menor desaparece y la mayor queda mas grande. La incorporación no es eso: es la unión de dos sociedades (o más), de tal manera que las dos subsisten, dentro de una unidad superior que se crea y las engloba a las dos. Esto es fundamental. Es fundamental la creación de algo nuevo y la persistencia de las dos unidades previas incorporadas. Y ésta es la manera fecunda de unión de sociedades diversas que pueden ser relativamente homogéneas o pueden ser muy heterogéneas, depende de los casos. Ortega interpretaba, siguiendo el punto de vista de Mommsen, la historia romana como una serie de incorporaciones , lo que en el texto alemán llama Mommsen con una palabra griega synoikismós.



Ahora bien, esto supone que todo proceso de formación de sociedades, o es una integración o es una desintegración. Es decir, una sociedad naciente, o está en crecimiento o está en decrecimiento y disgregación. Y naturalmente supone algo en lo que Ortega insistía mucho, que es un "talento nacionalizador", que no tienen todos los países . Algunos tienen talento nacionalizador, otros no. Es evidente, por ejemplo, que Roma lo tuvo de una manera fabulosa y ninguna ciudad griega lo tuvo.


Dice Ortega: "Mandar no es simplemente convencer ni simplemente obligar, sino una exquisita mixtura de ambas cosas". La fuerza no es separable de la formación de sociedades; hay una cierta violencia en el origen de todas las sociedades. Pero no basta con eso: hace falta un elemento de persuasión, hace falta lo que Ortega llamaba "un proyecto sugestivo de vida en común". Sin eso, no lo hay. Y cuando ese proyecto se agota o pierde su atractivo, entonces se entra en un proyecto de disgregación.


Es decir, España una, esa España que es la recuperación -se piensa- de la España perdida, nace como un esquema ideal primariamente en la mente de Castilla. ¿Y esto por qué?. Hay muchas razones para ello. Hace mucho tiempo que insisto en que Castilla no es un territorio: es una actitud, es un programa. Si ustedes piensan en Cataluña o en Aragón o dentro de lo que fue el reino de Castilla, en Galicia, son territorios, que tienen unos límites dados. Castilla, no. Hay una serie de incorporaciones: Asturias y León, por otra parte Asturias y Galicia, después León como hereditario del reino visigodo, luego aparecerá Castilla como una forma fronteriza, más activa, más dinámica, más capaz de cambio, menos aristocrática... Y luego se produciría la gran incorporación de León y Castilla, que acabará por ser una realidad social y política única. Y esto va produciendo una serie de sucesivos desplazamientos de este proyecto -no territorio-, los territorios van formando parte de Castilla de una manera progresiva, y cuando se alcanza la linea del Duero, se produce una cierta estabilización en trono al año 1000, pero después sigue la reconquista y se llega, desde la toma de Toledo en el 1085 a la línea del Tajo, y entonces va a haber una nueva frase y se hablará de "Castilla la Nueva", y se llamará a la otra, a la Castilla anterior, "la Vieja". Y sobre todo en tiempo de Fernando el Santo, cuando se reconquista la mayor parte de Andalicía, y sobre todo Andalucía occidental, se llamará Andalucía "Castilla Novísima", expresión que se ha olvidado pero que se utilizó durante muchísimo tiempo. Es Castilla: creo que no ha habido ciudad en la cual los reyes de Castilla residan mas tiempo que en Sevilla; más que en Avila, más que en Segovia, más que en Valladolid o en Medina o en Tordesillas...en los muchos lugares en los que la corte está fijada, mucho mas residen, meparece en Sevilla.


Fíjense cual sería la actitud de un catalán, o de un aragonés. Pensaría que estaba fuera. Esto no ocurre en Castilla. No es un problema de territorio. Sevilla es una ciudad tan castellana como Burgos, como Avila. Nunca se les hubiera ocurrido a los reyes de Castilla pensar que estaban fuera de su territorio. Esta es una diferencia capital. No es un territorio. No ha funcionado nunca como territorio, es un proyecto histórico, que se va dilatando en diferentes territorios. Esa expresión "ancha es Castilla", refleja en una frase hecha esta actitud.


Por eso, la Reconquista tiene una significación distinta. Para los demás reinos españoles hay un momento en que termina la Reconquista. Por ejemplo, Portugal. En Portugal se llega al Algarbe y allí termina la Reconquista. Lo mismo le ocurrirá a Navarra o a Aragón. Cuando se hace la reconquista de Murcia, la hace Jaime I de Aragón ayudando a Alfonso X a la reconquista de Murcia. Le ayuda, pero es para Castilla. Murcia se incorporará a Castilla. Y cuando pide ayuda a los caballeros catalanes para la reconquista de Murcia, dirá que "lo primero es para servir a Dios, lo segundo, para salvar a España, y tercero, para la gloria del mejor reino de España que es Cataluña", dice Jaime I. Pero evidentemente esto esta fuera ya del programa de la reconquista aragonesa. Aragón había terminado su reconquista, como Portugal había terminado, y Castilla no. Castilla no la da por terminada nunca. Y esto es lo característico y que va a tener consecuencias históricas enormemente importantes.


Es decir, Castilla en un proyecto que va peregrinando, es un proyecto que se va desplazando y que por lo tanto no tiene un término delimitado por razones territoriales. Castilla sigue pensando en esa totalidad de España, en "la España perdida". En cambio la lucha entre los reyes cristianos son mínimas. Piensen cómo luchan entre sí las ciudades italianas con enorme ferocidad, como se lucha en Francia entre los diferentes estados de la Francia medieval, o en Alemania. Apenas hay luchas entre los reinos cristianos: hay pequeñas fricciones secundarias, porque lo que está reconquistado por un país o por otro, por un reino o por otro, eso está reconquistado: en manos de cristianos. Los reyes son además de las mismas familias, son todos parientes, son reyes "de" España, recuerden la fórmula de rey "en" León o rey "en" Aragón. Ninguno es rey de toda España, pero son reyes "de" España, cada uno "en" una porción. Y por tanto hay como una fraternidad entre los reinos cristianos, y la hostilidad se reserva para el invasor, el musulmán ocupante, que nunca se acepta. Aunque la relación sea larga, intensa, con influencias mutuas, pero sin embargo esto nunca se acepta.



Y se van produciendo las diferentes incorporaciones. Por ejemplo, hay las tres unidades vascas: Nunca hubo ningún tipo de estado ni nada parecido que fuera unitario en el País Vasco. Y estas tres unidades que corresponden a las provincias vascongadas, se incorporan a Castilla plenamente desde el siglo XIV. O bien hay el caso de Navarra, reino pirenaico, un poco ambiguo, que mira hacia Francia, que tiene una ambigüedad entre Francia y Esapña, que finalmente gravita hacia España y hay un largo período en que los navarros son tan representantes de España que la unidad española parece que la han inventado ellos. Esto ha cambiado muy últimamente. Pero durante mucho tiempo -mas de un siglo- mientras mantenían su conciencia de personalidad, y de los fueros, pero sin embargo parecían que eran los monopolizadores de España y de su unidad. Ahí se produce esta incorporación. Y por otra parte en el Este hubo toda una serie de incorporaciones, la mas importante es el matrimonio de Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV, en el año 1137, con lo cual el reino de Aragón y el condado de Barcelona se unen en la Corona de Aragón, y después hay el reino de Valencia, y el reino de Mallorca, que van a formar la compleja Corona de Aragón, que será la otra gran unidad en el Este de España, mucho mas pequeña. No olviden que Castilla es 6-7 veces mayor que Aragón. Aragón estaba muy poco poblado. La población de Aragón en el momento de la unión no pasa probablemente de un millón, mientras Castilla eran 6-7 millones en el tiempo de los Reyes Católicos. Esto no se suele tener en la cabeza.


Hay la lucha entre los catalanes y Juan II de Aragón, y los diputados catalanes ofrecen la Corona del principado a Enrique IV de Castilla, en 1462. Hay un juramento en que piden que "sia aceta perpetual unió e incorporació de aquel principat ab lo regno de Castella", dicen. Por cierto que es interesante cómo se emplea la palabra "incorporació". Evidentemente no tiene un sentido técnico en la mente de los diputados catalanes (no habían leído a Mommsen). Pero sin embargo es muy interesante que se utilice la palabra "incorporació". Quieren que se incorpore el principado"con el reino de Castilla". Eesto es justamente el principio de la incorporación.

Esto no se hizo. No se atrevió Enrique IV. Lástima: hubieran sido las cosas probablemente mejor. Pero no se atrevió. Hubo muchas dudas. Los diputados catalanes lo pidieron con lágrimas... Y al final, no aceptó.
Ahora bien, para que se pudiera hacer la nación española que es lo que estamos tratando de perseguir, era necesario que esa idea originaria de Castilla -la idea de nación germina en Castilla- era necesario que dejara de ser exclusivamente castellana. Si hubiera sido una idea castellana, no hubiera podido fructificar, no se hubiera podido realizar la nación española. Se habla del proceso de castellanización del resto de España por Castilla. Creo que esto es un error. No hay castellanización de los reinos periféricos, hay una cosa bastante distinta: hay una españolización de Castilla. Es decir, la transformación que se produce ciertamente en la segunda mitad del siglo XV, no es una transformación de los reinos integrantes de la Corona de Aragón por Castilla, de tal manera que los castellanice. La transformación es total, y empieza por Castilla. La primera que empieza a transformarse es precisamente Castilla. Castilla se españoliza. Castilla se transforma y se concibe como parte, como ingrediente -si se quiere principal- de esa nación española que se está gestando.

Por eso aquella fórmula que utilizó Ortega: "Castilla hizo España y Castilla la ha deshecho". O después Sanchez Albornoz, en tiempo de la república dijo: "Castilla hizo España y España ha deshecho a Castilla". Sin entrar a discutir que tengan cierto elemento de verdad las dos fórmulas: la tienen sin duda, yo propuse otra fórmula, que es: "Castilla se hizo España". Esto me parece todavía mas importante. Es Castilla la que se hizo España, es Castilla la que se transforma. La transformación empieza por ella, y se empieza a entender no como reino de Castilla, sino como elemento promotor de esa realidad nueva que es la nación española: que es España como nació


Y entonces es menester la asociación de los demás a ese proyecto: no basta con el proyecto castellano, aunque suponga la transformación de Castilla, la españolización: hace falta asociar a los demás en ese proyecto. Y eso es justamente lo que va a ser el proceso de unificación. Exactamente es la adopción por Fernando de Aragón del proyecto originariamente castellano, que va a ser el proyecto nacional de España. Si no hubiera sido así, si Fernando el Católico no hubiera adoptado ese proyecto nacional, la unión no se hubiera podido hacer. Ni hubiera bastado el matrimonio. Hubiera sido una unión dinástica, como se han hecho otras, que no tienen consecuencias reales. Era menester justamente una transformación de la estructura de la sociedad y del estado, que empieza por Castilla. que afecta primariamente a Castilla, para que pudiera cuajar esa nación que estaba empezando a formarse, y que -repito- originariamente es un proyecto castellano.


No había naciones en aquel momento. Cuando algunas regiones de España se llaman ahora naciones o dicen que son naciones o que lo han sido: no lo han sido nunca, ni Castilla tampoco. Castilla no ha sido jamás una nación; era el reino de Castilla. Nación no ha habido ninguna antes que España. Hay un principio de nacionalización en Portugal muy temprano, pero Portugal era muy pequeño. Es una nación que adquiere el carácter nacional muy pronto, pero no acaba de realizarse por su pequeñez. Las realidades históricas requieren cierto grado de magnitud. Además Portugal se desentiende muy pronto de España, se desentiende del esto de la península: mira más hacia el norte, hacia Flandes, hacia Inglaterra. Por ejemplo en las Navas de Tolosa no participan y es una empresa española en su conjunto, donde Navarra tiene un papel muy importante.


Hay también un comienzo de nacionalización en Inglaterra pronto, porque es una realidad aislada. Pero al hablar de Inglaterra quiero decir "england", no es lo que llamamos la Gran Bretaña ni de lejos. La Gran Bretaña ha sido una nación a fines del siglo XVII, lo más pronto. No, Inglaterra en el sentido estricto, ni siquiera Gales, no digamos Escocia que era un país independiente y muy distinto. Es decir, se forma por razones de insularidad algo así como una nación en Inglaterra. Pero tampoco es la cosa tan clara porque Inglaterra tiene un pie en Francia - y a veces los dos- durante la mayor parte del siglo XIV-XV. Hay una serie de invasiones mutuas franco-inglesas, y no está tan claro la individualidad y el caracter propiamente nacional de Inglaterra. Germinalmente sí.


Y en Francia la cosa es muy complicada...hay una serie de estados. Lo que ocurre es que como el nombre de Francia es el que tenían los reyes de Francia desde L'Ile deFrance, pero evidentemente hay una serie de unidades independientes, que no tienen nada que ver con el rey de Francia, que no dependen de él. Piensen en Borgoña, que ha sido durante el tiempo de los duques tan importante como era Francia. Y ahí está el Béarn y está el Franco-Condado, que luego se hará español, y está Navarra: la Navarra francesa. Lo que fue el reino de Francia, el "Royaume de France" es muy peuqeño: no hay nada que se parezca a una nación hasta Luis XII; todavía con Luis XI no se puede hablar de una nación francesa.


No digamos las demás, porque las naciones de Europa se van formando en una serie de promociones sucesivas.


Decimos: la primera nación en el sentido pleno de la palabra, ha sido España. Es verdad pero inmediatamente hay que introducir una rectificación. Y es que en verdad, el concepto de nación no tiene singular. Hay "naciones". Las naciones suponen relaciones entre elllas, relaciones de extranjería. Una nación sola no podría existir. Pasa como con el concepto de hermano; hermano son varios. Y sin embargo parece como que la fraternidad, la hermandad está ya predibujada cuando se tiene un hijo. Se dice: es el primogénito; a lo mejor es el unigénito, porque no hay más. Pero es primogénito porque está prefigurando a los demás. Cuando se tiene un hijo parece que es hermano de los hermanos que vengan, que a lo mejor no vienen.


Algo parecido ocurre con el concepto de nación. Schopenhauer decía: "Las naciones se burlan unas de otras y todas tienen razón". Es una cosa inteligente: está bien visto. Es decir, las naciones son el resultado de un parto múltiple, pero claro, es uin parto diferido, porque el útero de la historia no es biológico; es decir, no nacen a la vez. Y por eso precisamente hay promociones de naciones. España es la primera, mas o menos con Portugal y con Inglaterra, después Francia; luego vendrá otra promoción que sería Holanda, Suecia y poco después Prusia... las últimas son Alemania e Italia hace poco mas de un siglo, hacia 1870. Es decir, hay una serie de promociones de las naciones, pero son hermanas. Hay una relación como de fraternidad o de sororidad entre las naciones, y por tanto, están definidas por relaciones mutuas. Una nación sola no sería propiamente una nación. Las relaciones de extranjería y de fraternidad son esenciales; por eso no hay naciones propiamente dichas en América, porque falta la relación de extranjería. Entre Argentina, Chile, Colombia, Méjico... no hay relación de extranjería propiamente dicha, no es una relación parecida a la que hay entre Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda, Polonia...no es eso. Es una cuestión delicada y creo que hay que tener presente cuál es el tipo de sociedad, el tipo de estado nuevo que se engendra cuando se llega a esa forma nueva de convivencia. Lo que pasa es que luego se ha generalizado la palabra "nación". Por ejemplo, las Naciones Unidas, pero en las Naciones Unidas el diez por ciento serán naciones, las demás son otra cosa. A veces una cosa muy grande, otras veces una cosa mínima. Otra cosa mas importante que las naciones, o mucho menos importante que cualquier nación, pero otra cosa.


Las naciones son variedades de lo humano: concretamente variedades de lo europeo. Son formas de ser europeo, que están hechas de Europa. Precisamente Europa es el sustrato de las naciones; están hechas de Europa y por eso tienen un elemento fundamental de rivalidad, de lucha por la ejemplaridad. Las naciones son diferentes formas de ser europeo; cada nación pretende ser la mejor, menos ahora, en que ese puesto de la ejemplaridad está vacante: nadie quiere ser mejor. Pero eso ha sido esencial, y eso ha sido una rivalidad entre realidades hermanas, realidades comparables, hermanas, con un origen común, definidas precisamente por las relaciones mutuas, que son parte constituyente de la conciencia nacional de cada uno de los paises. Y esa conciencia nacional madura a fines del siglo XVII, cuando se consolida, precisamente cuando hay una imagen, un cierto estereotipo de cada una de las naciones, que se4 entienden por relación con las demás. Es la época en que nace una cosa que no había habido, que es la diplomacia. Siempre había habido legados, enviados de un país a otro, como la embajada del Gran Tamerlán, pero ¿qué tiene que ver eso con lo que se llama diplomacia en el sentido moderno de la palabra, que es precisamente la representación de los países en los otros?. Hay una convivencia entre naciones, que tiene como instrumento la existencia de la diplomacia. Los diplomáticos -los embajadores- son la representación de esos países que conviven. Todo esto es un fenómeno nuevo.


Para volver a la situación española antes de la unidad nacional: Aragón y Castilla estaban en una tremenda crisis en el siglo XV. Aragón había tenido una prosperidad muy alta a fines del siglo XIII y durante los primeros decenios del siglo XIV. Pero luego después en la segunda mitad se produce una decadencia, en parte demográfica. Ustedes saben que las pestes en la Edad Media eran tremendas: disminuían la población en un 20 o 30 por ciento, o incluso mas, de poblaciones muy pequeñas. Precisamente la gran ventaja que tuvo Francia, lo que hace que Francia sea el país mas poderoso de Europa en la Edad Media, es que su demografía era mucho mas alta: Hay un historiador francés interesante, que es Pierre Chaunu, que ha insistido mucho que cuando Francia llega a los 40 habitantes por kilómetro cuadrado, ya significa una enorme riqueza. (Ahora parece que es muy bueno producir mucho de todo -petroleo, maíz, trigo, automóviles...- , todo menos personas. No estoy muy seguro). Pero Francia tiene un gran poder, porque tiene una gran riqueza, sobre todo demográfica, que no tienen los demás; Inglaterra por ejemplo está despobladísima durante toda la Edad Media; España no tanto. Y Francia está mucho más poblada. En el siglo XV, Francia tiene sus 14 millones, mientras que España no tendría más allá de 8 ó 9, lo cual es una diferencia muy grande. Pero en Aragón se produce, en gran parte a causa de las pestes, un descenso demográfico muy grande, y hay también una decadencia en generál económica, cultural y política, y hay una tremenda discordia, que afecta sobre todo a Cataluña. Cataluña tiene una situación muy baja en todos los órdenes durante todo el siglo XV. En cambio donde hay un resurgimiento es en Valencia. En la primera mitad del siglo XV en Valencia hay prosperidad, Valencia es una ciudad grande, importante. Por ejemplo, el cultivo de la lengua literaria se interrumpe en Cataluña más o menos hacia 1400 y continúa medio siglo todavía en Valencia. Todos los grandes escritores de la Corona de Aragón, de lengua catalán-valenciano, son valencianos: Tirant lo Blanc, de Martorell, o Jacme Roig, o Jordi de San Jordi... todos ellos son valencianos. Todos los grandes escritores del siglo XV son valencianos. En Va lencia, por otra parte se escribe también en castellano, mucho antes de la unión nacional, por razones por tanto no políticas, sino de ejemplaridad y perfeccionamiento de la lengua y de prestigio de la literatura en lengua castellana. Por ejemplo, lo que se creía el primer libro impreso, las "Troves en loor de la Vergen María", publicado en Valencia, hay poemas en castellano, junto a los poemas en valenciano.



Pero hay constantemente en la Corona de Aragón luchas y reveliones, especialmente la situación es sumamente tirante entre los catalanes y el rey Juan II de Aragón. Y no olvidemos todo el asunto del príncipe de Viana.

Y en Castilla la situación tampoco era mejor. En Castilla en tiempo de Enrique IV hay una desmoralización general. En el sentido doble que tiene la palabra desmoralización, de pérdida de la moral y pérdida de la moralidad.. Es un reino inmoral y desmoralizado. Diríamos que hay una tremenda falta de vigencias. Nada se respeta, Nada parece respetable. El reinado de Enrique IV representa esto: no solamente todas las cuestiones dinásticas, sino el estado de la corte, la situación de la nobleza, la actitud irrespetuosa popular... Piensen ustedes en la Coplas del Provincial, en Ay panadera... todo eso refleja un estado como de negatividad, de chabacanería: un complejo de desmoralización.

Es decir, ni en Aragón ni en Castilla había solución. Esto es lo verdadero. Yo creo que si se hubiera preguntado a un aragonés inteligente o a un castellano inteligente, "Bueno ¿y qué?", hubiera dicho: "No hay solución, esto no tiene arreglo": Es lo que decían. Este es el estado de ánimo.


Entonces, ¿Qué pasa? ¿Cómo muy pocosa decenios después es España la primera potencia de Europa y por tanto del mundo? ¿Es que estaban equivocados?¿Es que este aragones y este castellano no eran inteligentes?. Sí, eran inteligentes y tenían razón. No había solución: no había solución aragonesa, no había solución castellana. La solución fue España. La solución era la solución española. Ni Aragón ni Castilla tenían arreglo: el arreglo era justamente España, como incorporación: algo nuevo. Precisamente en que era una forma innovadora.


El símbolo fue esa planta que se llama hinojo. El hinojo, en Aragón se decía finojo, porque no había caído la "efe", y era la inicial de Fernando. En Castilla la "efe" había caído y se escribía ynojo, con la "y griega" porque la "i" inicial (todavía no se escribía con hache) se solía escribir, por razones estéticas con ""Y griega": Hay mucha gente que conserva apellidos Iglesias o Ibáñez, por ejemplo con Y griega, lo mismo que los diptongos terminados en "i", ahora ponemos "y" al final de la palabra, por ejemplo decimos "rey", "ley", "buey", pero dentro de la palabra, no. Hasta el siglo XVIII, al final de sílaba, el diptongo terminado en "i", se escribía con "y"; es decir, nosotros decimos "rey" pero decimos "reina" o "reinado"; hasta el siglo XVIII se empleaba la "y". Si ustedes ven las ediciones del Padre Feijóo del siglo XVIII -las originales- , ponen Feyjóo. Era la ortografía normal del diptongo "ei". Del mismo modo ynojo se escribía con "y". De modo que hinojo simbolizaba la unión, porque el nombre de esta planta tenía en Aragón la inicial del rey, en Castilla la inicial de la reina. Es algo que recuerda un poco a lo del pez de los cristianos, "ikhthýs". El pez era el símbolo de los cristianos y en las catacumbas se ve constantemente. Es una especie de geroglífico, porque "ykhthýs", es pez en griego, y era Iesus Khristos Theoú Yiós Soter, Jesucristo, hijo de Dios, Salvador. Eran las iniciales griegas, y como formaban juntas la palabra "ikhthýs", que es pez, se ponía un pez. El pez era el símbolo de Cristo. Pues bien, el hinojo vale curiosamente como símbolo de los dos: Isabel y Fernando, con su Y y con su F.


Naturalmente, los programas políticos son un poco más complicados que esto. El año 1469 se casan Isabel y Fernando. Había otros pretendientes, había el pretendiente inglés, el Francés, el portugués, pero con Portugal había el problema de la Beltraneja y una situación muy tensa. El inglés tenía ciertas posibilidades, pero Inglaterra y Castilla nunca habían hecho buenas migas. Castilla había tenido una amistad tradicional con Francia en la Edad Media. Aragón tenía mas relaciones con Inglaterra. Entonces no parecía bien que se casara la que iba a ser la reina de Castilla con un príncipe inglés. El francés hubiera parecido mejor, pero no era una persona muy agradable: parece que tenía las piernas muy delgadas y esto no le gustaba a Isabel, que era una mocita joven. Y por otra parte, como iba a heredar la Corona de Francia, Castilla hubiera quedado un poco en segundo plano, como una especie de estado secundario. Y entonces hubo un moviemiento popular a favor del pretendiente aragonés -Fernando-, que además era más guapo y le gustaba más al pueblo y a Isabel también.


Isabel hereda la corona de Castilla. Fernando no es más que rey de Sicilia, pero todavía no era rey de Aragón. Lo interesante es que cuando hereda la Corona Isabel, cuando muere su hermano Enrique IV en 1474, entonces no aparece Fernando como príncipe consorte nunca, sino que aparece como rey, rey con ella, no rey solo por supuesto. Como no estaba en Castilla en aquel momento, la reina que era muy jovencita -tenía 23 años- fue a tomar posesión del reino, lo cual no guastó mucho a los partidarios de Fernando, que hubieran querido una cosa mas equilibrada, pero da la impresión que se querían bastante el matrimonio y se llegó pronto a un a cuerdo y a un cierto equilibrio. Recuerden la fórmula del "Tanto monta", que estableció una relación entre ellos. Y es interesante que empiezan a reinar en Castilla los dos, Isabel y Fernando. Es decir, que la unidad del reino se produce en Castilla, por lo pronto, porque además la Corona de Aragón no se ha heredado todavía.. Y entonces se establece un sistema de igualdad entre los reyes, incluso en las fórmulas. Se dice constantemente "el rey e la reyna". Y por ejemplo, Fernando del Pulgar, lo lleva a rajatabla, y hay un momento en que dice incluso "el rey e la reyna parieron una fija". Y todo esto es en Castilla.



Lo paradójico es que la unidad de España se hace en Castilla, por lo pronto. Ahora, lo curioso es que lo que verdaderamente parieron juntos, lo que parieron los dos fue una nueva realidad, fue la nación. Eso es lo que parieron juntos" el rey e la reyna". Y es curioso que lo parieron en Castilla. Tadavía no está claro cómo fue posible. Acabamos de ver que lo hicieron, pero ¿cómo? Fue posible... complicando las cosas. Es curioso cómo las cosas si se simplifican a veces no se entienden. A las cosas hay que darles su complejidad para poder entenderlas. ¿Cómo fue posible?. Justamente porque la invención de España no fue sólo la invención de España. La invención de España fue acompañada casi simultaneamente de otra invención: inventaron la supernación. Es decir, la invención de la nación española fue posible precisamente proque se produce la invención de algo nuevo, novísimo, casi simultaneamente, que fue la supernación. Es lo que se llamó con una fórmula insuperable "las Españas", la monarquía española, la monarquía en los dos hemisferios: un complejo histórico social, político enormemente original. Algo de lo que no hay ni semejante en toda Europa. España es una nación muy distinta, con otra estructura, con otros principios, con otro proyecto histórico. Es lo que va a ser la invención de la supernación, que va a hacer posible la invención real y plena de eso que se llama la nación española.



Muchas gracias.





CONTINUARÁ...





martes, 2 de febrero de 2010

LA INVENCION DE ESPAÑA (1)


Quiero compartir con vosotros un ciclo de tres conferencias ,a las que asistí, que D. Julián Marías impartió en el Instituto Internacional bajo el título de "La invención de España".

Madrid, Marzo 1984.




Buenas tardes. Volvemos a vernos para hablar de un tema que a mí me interesa particularmente y creo que se puede llamar "La invención de España".
La palabra "invención" en su sentido etimológico latino, quiere decir "descubrimiento", "hallazgo". Lo que llamamos inventar es encontrar, hallar, descubrir. Pero no omitimos tampoco el sentido mas concreto de la palabra "invención" en español. Y la idea es que España en cierto modo es descubierta -ya veremos cómo y en qué proceso-, pero al mismo tiempo es inventada, en el sentido de la imaginación, de la creación. España es una creación fundamentalmente imaginativa; esto se podría quizá aplicar a cualquier gran pueblo, a cualquier gran nación, pero creo que por razones muy concretas que trataré de mostrar, esto se puede aplicar todavía mas al caso de España.
La palabra "España" tiene una pluralidad de significación; quiere decir varias cosas, no independientes, ciertamente, pero sí distintas. Por una parte es un ámbito , un espacio, por otra parte es una sociedad; Por otra parte, desde cierto momento, no antes, es una nación. Son tres realidades cronológicamente sucesivas. Lo primero, claro está es el ámbito, es ese espacio que se llamará en su momento España; hay luego después España en un sentido social: la sociedad española; finalmente llegará a haber la sociedad española en la cual estamos, a la cual pertenecemos.
Es decir, se va constituyendo a lo largo de bastante tiempo -a lo largo de un muy largo tiempo- una forma de vida, una manera de instalación, una manera colectiva de instalación. Podríamos decir que un pueblo es alguien colectivo; empleo la palabra "alguien" precisamente para indicar el carácter personal. El carácter personal corresponde primariamente y fundamentalmente a un individuo: es un hombre o una mujer quien es propiamente alguien. Pero nos encontramos al hablar de las realidades colectivas con que no son en sentido estricto personas: pero tampoco son cosas. Es decir, si nos repugna un poco emplear la palabra alguien para designar un pueblo, una colectividad humana, evidentemente nos repugnaría todavía mas emplear algo. Es justamente una esencial equivocidad que tiene ese fenómeno extraño, ese fenómeno apasionante que es la vida colectiva; que es colectiva, que no es estrictamente vida, en el sentido pleno de la vida individual, pero tampoco es otra cosa que vida.



Pues bien, esto se puede aplicar al fenómeno general de la sociedad, pero se puede aplicar también a cada una de las sociedades humanas; precisamente cuanta más realidad tenga, más sensible es esto. Esto es sumamente importante. Creo que los historiadores y los sociólogos, cada uno a su manera y por razones diferentes, han atendido demasiado a los hechos. "Los hechos" -participio pasivo- es lo "que se ha hecho". O bien los historiadores fundamentalmente insistirán en el pasado. El pasado es otro participio pasivo, es "lo que ha pasado". No es que esto no tenga importancia y que no tenga realidad. Por supuesto, la tiene. Pero, ¿basta con ello?¿basta con eso?.




Creo que no han reparado lo suficiente y con los conceptos adecuados justamente en el futuro, en el proyecto o programa de la vida colectiva, en lo que "no ha pasado", por lo menos "todavía no ha pasado", y acaso no pase nunca. Pero eso que no ha pasado todavía y a lo mejor no pasa nunca, forma parte de la realidad. Del mismo modo que forma parte -y parte esencial- de mi vida personal, lo que no he hecho, lo que no me ha pasado, incluso aunque no lo vaya a hacer nunca o no me pase; es decir, lo que es en mi vida proyecto, de una manera traslaticia, no literalmente igual, por supuesto, se puede aplicar a una sociedad humana, a una colectividad humana también. Y eso es lo que a última hora la constituye.



Si ustedes piensan en España, ¿Ustedes piensan solamente en lo que los españoles hemos hecho? ¿o en lo que nos ha pasado?. Evidentemente es indispensable. Sí, pero lo que constituye últimamente España es lo que no hemos hecho ni nos ha pasado, lo que tal vez nos pase o tal vez hagamos. Es decir el proyecto colectivo en cada instante. Y esto, claro está, se refiere a eso que ha pasado, a eso que hemos hecho, antes de que pasara, antes de que lo hiciéramos. Si queremos entender la realidad de España es menester verla como no pasada; hay que verla no "a toro pasado" diríamos, hay que verla haciéndose, o de un modo inminente, o de un modo puramente proyectivo o programático.



Fíjense ustedes que rara vez en un libro de Historia se ve esa realidad pretérita programáticamente. Si se la presenta como ya hecha, desaparece su mas propia realidad, que era justamente el ir a hacerse o el estarse haciendo. Por eso una visión puramente pretérita del pasado, resulta engañosa, no lo entendemos, porque no lo vemos como futuro. Fue antes de ser presente y enseguida pasado.



Esto me parece una justificación suficiente de que haya elegido este título para hablar de la constitución de España como nación al final de la Edad Media, en los albores del renacimiento.



Ante todo, tenemos que considerar el escenario español, es decir, el escenario en el cual va a acontecer ese drama, cuya historia complejísima es la Historia de España. Ustedes saben que se ha hablado de Iberia, se ha hablado de Hispania (que quiere decir lo mismo; por eso cuando se discute sobre si hablar de Iberoamérica o Hispanoamérica, quiere decir exactamente igual). Es un territorio, es un ámbito. Es un solo territorio y se ha visto así desde la antigüedad. La Península ibérica ha sido vista como una realidad unitaria desde la antigüedad: desde cuando no había España, por supuesto. Si ustedes consideran la estructura de España - de la Península, para hablar de una realidad no histórica-, nos encontramos con que está compuesta de una gran meseta dividida en dos partes por el Sistema Central, y lo que podemos llamar sus accidentes. Es decir, que desde el punto de vista geográfico-físico hay una meseta que es el centro precisamente -lo que luego será Castilla-, es el lugar en que se encuentran las demás regiones españolas, que se apoyan en la meseta, que es la condición de que tengan que ver unas con otras. Si no se apoyaran en la meseta, si no se encontraran en ella, no tendrían que ver nada: Galicia no tendría que ver con Cataluña, con Valencia, con Andalucía.



Justamente se apoyan físicamente en la meseta, y justamente éso es lo que hace que se constituyan una inidad y tengan que ver entre sí.



Es decir, si tomamos una consideración muy remota, diríamos que los habitantes de la Península estaban unidos solamente por el suelo en que vivían: no por otra cosa. Ustedes saben que la variedad social, étnica, cultural, de los pueblos que habitan la Península ibérica en la época prerromana es una variedad enorme, con vínculos muy escasos, muy dudosos. El vínculo es justamente ese territorio en el cual están.



Podríamos decir que España es por de pronto una estructura cuyo destino es llegar a ser una nación. ¿Cuando?. Esto ya depende de la Historia, depende de mil azares, depende de proyectos individuales y de proyectos colectivos.



Naturalmente el paso decisivo, lo que va a hacer posible en una primera posibilidad, la constitución de eso que será en su día España, es la romanización. La romanización significa muchas cosas -no sería de este lugar el detallarlas--, pero no olviden ustedes dos o tres factores capitales: la romanización supone por lo pronto la urbanización, es decir, la creación de ciudades. Había habido ciudades anteriores; había algunas ciudades en la península, por ejemplo Cádiz e incluso Sevilla son prerromanas, y alguna mas. Pero la urbanización general, justamente el que en España haya ciudades, es el resultado de la romanización. Las ciudades son los lugares donde una sociedad adquiere conciencia de sí misma, en que se supera hasta cierto punto la dispersión, y hay una manera de reflejarse o espejarse a sí misma la realidad de estas sociedades. La romanización significa además una unificación lingüística (ustedes imaginen la pluralidad lingüística de la Península, compuesta de realidades incomunicates), religiosa, territorial, administrativa, física (por las calzadas que hacen posibles las comunicaciones entre las diferentes partes de la Península).



Se producen después las invasiones bárbaras. Hay ahí un problema muy importante. Ustedes saben que ahora tiende a hacerse una Historia cuantitativa, que es cualquier cosa menos Historia. Pero hay un factor cuantitativo en la Historia que es fundamental, y es muy difícil determinarlo. Se pregunta uno ¿cuántos eran los invasores bárbaros?. No es muy claro. Los cálculos -muy inexactos, muy inseguros- dan un número de 300.000 a 400.000. Tampoco se sabe cuál era la población de España, de los hispánicos, los diferentes pueblos hispánicos romanizados; puede ocurrir que llegaran a unos 8 o 9 millones. Son cifras no muy seguras y por supuesto nada exactas, pero hay una cosa muy importante que es el orden de magnitud. Es decir, me da igual que los germánicos fueran en lugar de 300.000, 500.000; me da igual que los habitantes anteriores en lugar de ser 8 millones, fueran 7 o fueran 10. Es igual. Lo que quiere decir y lo que históricamente es importante es que eran muchísimos mas que los germánicos. Esto es lo interesante. Y por consiguiente representan étnicamente, demográficamente, un ingrediente menor - sensible, no un mero estímulo: bastante más, pero no más que eso-. Y se va produciendo una unificación entre los hispanorromanos y los gothii, los invasores, especialmente desde el tiempo de Recaredo, cuando se llega a una unión religiosa, se acortan las distancias entre la población de origen sobre todo visigodo y los hispanorromanos. Y entonces empieza a despertar un patriotismo "español", entre comillas, porque no acaba de serlo, pero tampoco deja de serlo. Ustedes piensen por ejemplo en Pridencio o en San Isidoro: Evidentemente hay un patriotismo español bien claro. Dirán ustedes lo que no está claro es qué quiere decir "español". ¡De acuerdo!. Llamenlo ustedes como quieran.
Piensen por ejemplo en la función unificadora que tienen los Concilios de Toledo. Cuando Américo Castro tenía la tesis de la no hispanidad de los visigodos - consideraba que España comienza con la Reconquista, y precisamente explicaba por ella la influencia de la Iglesia en la vida española social y política..., creo que olvidaba que ese fenómeno de la influencia eclesiástica es visible más que nunca quizá en la época visigoda; es decir, cuando no había Reconquista, antes de la invasión árabe. De modo que si ese carácter es muy propio de España, entonces lo de la no-hispanidad de los visigodos resulta un poco problemática.



Lo que pasa es que de los visigodos no sabemos mucho. Nos resulta muy difícil de entender, por una razón: no por falta de documentos sino por falta de ficción. No tenemos ningún tipo de ficción de la época visigoda, entonces es muy difícil imaginar la vida, es difícil de imaginar la forma de la vida. Si ustedes empiezan a leer romances o cantares de gesta,ahí se ve lo que era vivir en España en la Edad Media y podemos imaginarla. Y por supuesto, de ahí en adelante. Pero en la época visigoda, ¿qué era vivir en la Sevilla de San Isidoro?. No es nada fácil imaginarlo: por falta de ficción, precisamente, no falta de documentos que hay muchísimos.



No olviden tampoco que el latín es la lengua general, pero la lengua general culta, la lengua general del clero, de los gobernantes, de los intelectuales en la medida en que los había...Pero esa lengua empieza a transformarse, y muy pronto, desde luego visigoda ya, hay romance: no un romance, sino muchos romances, muy fluidos, muy combatientes, muy variables. Hay en muchos lugares de Andalucía, por ejemplo en Granada, hay toponímicos que terminan en "eira" o en "oira", y todo el mundo dice: "Claro, los gallegos de la repoblación después de la Reconquista". Pues no. Resulta que en la mayor parte de los casos son muy anteriores, y es que esas formas se daban en los romances antes de la fijación del castellano, de modo que a veces son muy antiguos, incluso antes de la invasión musulmana.



Lo mismo cuando en un lugar de España bastante al sur, se encuentra un nombre que parece vasco, y se dice "los vascos llegaron aquí". No. No es que llegaran aquí, es que el vascuence es una de las lenguas prerromanas, y había otras lenguas parecidas, y evidentemente había formas parecidas a las vascas, pero no quiere decir que los vascos hayan llegado allí, sino que se habló antes de la romanización. Por ejemplo, al lado de Numancia, en Soria, hay un pueblo que se llama Garray; todo el mundo piensa que es el Garay vasco, pero no quiere decir que sea un nombre vasco: es un nombre parecido a los nombres vascos, porque probablemente las poblaciones prerromanas hablaban una lengua parecida al vascuence.



Son cosas muy resbaladizas, lo mismo que la semejanza de los toponímicos suele ser muy engañosa hay que andar con cien ojos para no equivocarse.



Saben ustedes que en el año 711 se produce la invasión musulmana. Iba a decir la invasión árabe, pero es que es una exageración. Invasión musulmana, sí; los árabes eran los menos, la mayor parte eran bereberes; había yemeníes, pero había norteafricanos. Y volvemos a tratar de cuantificar: ¿Cuántos eran?. Tampoco se sabe muy bien, pero lo que parece seguro es que no llegaban a 50.000. Probablemente bastante menos. Lo cual no es extraño, porque ustedes saben que venían de Africa en barcos. Ustedes saben lo que eran los barcos de comienzos del siglo VIII: mas o menos unas cáscaras de nuez. Y venían con pertrechos y caballos. Era además naturalmente un ejército, compuesto sólo de hombres. Es decir, son unas decenas de millares de soldados: la mayor parte bereberes, un tercio tal vez árabes.



Y entonces ésta es justamente la minoría militar dominante prácticamente en toda España. Luego naturalmente será en menos. Y entonces se produce una islamización de los hispanii, de estos hispanii que eran hispano-romanos gotizados. Pero si miramos desde el punto de vista étnico, esto sí que es apenas un fermento. Ocupan naturalmente los puestos directivos, producen una islamización de gran parte de España, el árabe va a ser la lengua de la cultura, la lengua oficial, de la administración; por debajo se siguen hablando los múltiples romances, que se llamarán, por ejemplo, romances mozárabes (de los que hay una pluralidad), pero el cambio no es tan grande.



Ahora, lo que me parece muy importante es que se produce entre los cristianos un rechazo, muy asombroso si se estudio bien, del dominio musulman. Ortega dice en "La España invertebrada", "¿Cómo se puede llamar reconquista a una cosa que dura ocho siglos?". Y esto hace una fuerte impresión. Ocho siglos son muchos siglos, es una era histórica. Evidentemente, si pensamos en la Reconquista, no es que sea una campaña, no hay campañas de ocho siglos. Cuando uno piensa un poco más sobre el asunto, se encuentra uno con algo muy curioso y es la permanente no aceptación de la invasión árabe. Es decir, que es vivida por los cristianos como un contratiempo; es algo que ha ocurrido -un desastre-, pero algo provisional. Dirán ustedes: ¿Hasta cuándo?. Quinientos años después de la invasión árabe, se sigue considerando como un contratiempo y como algo pasajero.
De manera que si bien tiene razón Ortega en que no se puede llamar Reconquista a algo que dura ocho siglos, hay que preguntarse, ¿y cómo se puede llamar a una cosa que los españoles siguen queriendo durante ocho siglos?. Este es el problema: si no reconocemos una cosa cometemos un error; si no reconocemos la otra, cometemos otro.



¿Cómo se sienten estos hombres? Hay bastantes testimonios de todo el tiempo de cómo se han sentido lo que se llama la pérdida de España. Nosotros tenemos la imagen de que prácticamente toda España queda anegada de la invasión musulmana; después se va retirando muy lentamente; hacia el año mil se llega a la linea del Duero; en 1085 se llega a la linea del Tajo con la toma de Toledo; en el siglo XIII se reconquista ya Córdoba, Sevilla...Es muy lento. Pero entonces piensa uno que los españoles, durante un tiempo muy largo -por lo menos hasta el año mil, cuando se dice "¡fuera de aquí!"- se entiende primariamente la España árabe -Al-Andalus-; sí, pero resulta que la mayor parte de los habitantes de Al-Andalus eran simplemente hispanii, y cuando vienen cantidades mayores con las invasiones africanas, que son los que ejercen el poder de hecho, entonces nos encontramos con que los africanos son algo de la España árabe -los opresores-, y los hispanii, son los oprimidos.




Por ejemplo, la adtitud de Mutamid, cuando pierde todo su poder y se ve en crisis la cultura del reino de Sevilla que era muy refinada...Es decir, cuando nosotros hablamos de las influencias árabes en España...son enormes, quién lo duda. Lo que no estoy tan seguro es de que sean árabes. ¿Son árabes? Yo creo que son más bien andaluzas o andalusíes. Hay influencias que se dicen árabes que son del Mediterraneo. En cuanto uno ve unos dulces con almendras y miel, dice: "¡Claro, la pastelería árabe!". Bueno...es el Mediterraneo. En todo el Mediterráneo se comen dulces con almendras y miel, y antes de la invasión árabe y en donde no ha habido árabes y en todas partes.




Lo curioso del caso, lo más interesante, es que España, cuando está practicamente ocupada, recubierta toda por la dominación árabe, se siente y se afirma como cristiana. Y esto quiere decir históricamente europea, es decir, occidental. Claro, cuando los españoles se llaman a sí mismos los cristianos, claro está: en cuanto cristianos, se oponen a los musulmanes. Adviertan ustedes que la dominación musulmana, ya desde el siglo VIII, cubre todo el Mediterraneo sur y España y Sicilia...Pero todo el norte de Africa, que era algo absolutamente helenizado y romanizado, según las partes, y cristianizado nomenos que España, queda islamizado a perpetuidad, hasta hoy por lo pronto. Desde Egipto hasta el Magreb, toda Africa que era -repito- helenizada y latinizada y había comunidades cristianas mucho mas importantes que las españolas -piensen en San Agustín, por ejemplo-, y sin embargo quedan anegadas, ya de un modo permanente por el Islam.




Mientras que en España no ocurre esto. Hay una no aceptación, una absoluta no aceptación de este hecho. Es la pérdida de España. Hay por ejemplo, desde la Crónica Mozárabe del año 754, en que se dice: "Ruinas de España, antes deliciosa y ahora mísera". Sí, dirán ustedes, pero esto es muy reciente todavía, son unos pocos decenios despues de la invasión, pero todo el tiempo se habla de destrucción, de perecer de España, pérdida y destrucción de España... y así hasta el siglo XIII. Y es curioso que siempre se habla de España: "España la gentil fue luego destruída", dice el poema de Fernán González. Se sigue considerando que es un dominio provisional cuando han pasado cinco siglos. Esto no se lo 'puede uno saltar: es algo absolutamente nuevo y extrañísimo. El que no es capaz de extrañarse no entiende nunca nada. A mí me extraña profundamente cómo puede ocurrir que a los cinco siglos los cristianos puedan creer que aquello es un contratiempo, que las cosas han salido mal, pero que aquello no puede durar.


Esto nos revela que no entendemos bien cómo se han sentido estos hombres en este momento. Entonces, ¿Que ha sido esta Reconquista tan extraña que Ortega no ve como puede ser, y que sin embargo aparece como una meta permanente?. Cuando se lucha, cuando no se lucha, cuando se hace como que se lucha, a lo largo de cerca de ocho siglos. Yo creo que la Reconquista es la reconquista de una España unitaria que no había existido. Esta es la paradoja. ¿Empiezan ustedes a entender por qué hablo de la invención de España?





Se tiende a pensar que lo que se reconquistan son los reinos medievales. ¡Ah no!, . Los reinos medievales no se reconquistan porque no existían. Es evidente que no existía ni Galicia, ni Castilla, ni Cataluña, ni el País Vasco, ni Aragón, ni Navarra...Nada. ¿Entonces, ¿Qué es lo que se reconquista?. Se reconquista España. Y los reinos medievales son el resultado de esa reconquista.




Es decir, hay una España perdida y buscada. A mí esto me recuerda el nombre que daba Aristóteles a la metafísica: "La ciencia buscada". Es la España buscada y que no había existido propiamente nunca. La España visigoda dista mucho de ser lo que llamamos una nación: tenía una unidad muy precaria.Pero precisamente como aparece como la "España perdida", aparece como "perdida"y entonces diríamos que se trata dela resurreción que parte de una idea programática. Esta es la gran paradoja que está en la base del nacimiento de nuestro pais, y que hace que sea un pais muy extraño. Siempre he creído que España es un país sumamente extraño, no en el sentido de que "Spain is different": es algo mucho mas profundo. Pero la historia de España no se ha entendido nunca, porque todo el mundo se ha obstinado en entenderla con el modelo de los que han hecho la historia en la época moderna, que han sido sobre todo franceses, ingleses y alemanes. Y evidentemente no se entiende nada: ¡Qué país tan raro!. Es como si decimos ¡Qué pez tan raro! Y es que no es un pez: es un pájaro. Imaginen ustedes si es raro.




Eso es lo que le pasa a España. No es un país como Francia o como Italia o como Alemania. Es otra cosa bastante distinta, porque ha nacido de una manera muy diferente que estamos tratando muy brevemente de poner ante sus ojos. Y de ahí viene precisamente la diferencia. Hace muchos años yo soñaba con escribir un libro -probablemente hasta empecé a hacerlo- pero probablemente se quedará en proyecto; sería un libro que se titularía "España inteligible". Creo que España es inteligible si uno la mira adecuadamente: es un problema de óptica. Pero este libro será también la "España perdida": algo muy parecido , supongo.




Y esto es fundamental y explica el origen de España: Consideren ustedes un país en la Edad Media; piensen en Francia o en Italia , o en Alemania. Naturalmente eso que llamamos Francia, Italia o Alemania eran territorios divididos enormemente; con vínculos, pero territorio dividido; y los alemanes, franceses e italianos tenían la percepción de esa división y de esa enorme variedad: Todo estaba dividido, incluso atomizado. Pero en el caso de España, no. Es decir, la percepción de la división, en el caso de España, no estorba a la visión de una España una: justamente porque no existe, porque es la España perdida. Lo que tienen los españoles delante no es la realidad dividida de Francia o de Italia: es una idea, es una nostaligia, es la España perdida, una, que aparece como una en un proyecto; aparece como una empresa.




Creo que si planteamos esas cosas empezamos a entenderlas un poco. Entendemos a entender esa extraña presión secular y la conciencia clara de que lo que se está reconquistando es España: no tal o cual territorio, no tal o cual reino, sino España como tal. Esto se refleja en el hecho de cómo se va a llamar España. España se llama España: es Hispania, es simplemente la evolución fonética del nombre latino Hispania, un nombre que designó la península ibérica en la época de la romanización. ¿Cómo se llama Francia? Se llama "Francia", "tierra de francos", los invasores germánicos. El equivalente sería que España se hubiera llamado Gothia o Visigothia. No se llama así ni se ha llamado jamás. O que se hubiera llamado Castilla, que es la parte mayor, que es el reino medieval mas grande que los demás. Tampoco se llama Castilla. Se llama España. Y es interesante ver cómo en las crónicas medievales, el nombre "España" aparece cada vez con mas frecuencia; ya desde el siglo XIV es muy frecuente, pero no digamos cuando llegamos al siglo XV: se emplea constantemente el nombre "España".




Es decir, que hay una Hispania que pre-existe a todos. Los mozárabes se llaman hispanii, o se llaman "spani". Ningún rey se llama "Rex hispanorum", porque no había ningún rey de todos los españoles. Se llaman "Reges Hispaniae", "Reyes de España", varios reyes de España; o se llaman "reges hispanici", "reyes hispánicos". Todos ellos son reyes hispánicos. O hay una fórmula que se emplea constantemente en la Edad Media, que aparece constantemente enlos documentos: "Fulanito de tal, rey en Asturias", o rey "en León" o rey "en Navarra", o rey "en Aragón" o rey "en Castilla", etc "Rey en...". Es uno de los reyes de España "en tal lugar", el que corresponde.


Hay una clara prioridad de España respecto de cada uno de los reinos, que son las localizaciones, las individualizaciones de esos reyes que reinan en España. Diría Jaime I que los reyes de España son "una carn y una sangr", "una carne y una sangre", porque además eran todos ellos parientes, como aparece claramente en el Poema del Cid, cuando se trata de las hijas del Cid: "Hoy los reyes de España nuestros parientes son". Es decir, aparece claramente esa vinculación y esa unidad de los reyes que están en España, que son todos ellos hispánicos, que son las diferentes partes en que se ejerce el poder de esa unidad que se está reconquistando, que es la España perdida, la España encontrada, descubierta, reconstruída, que va a renacer.




Pero la cosa no termina ahí. Hay una noción que va a tener mucha importancia, que es la idea del imperio. Es una idea que excede completamente de España. Hay un famoso imperio romano-germánico. En la mente de los teóricos se trata de restablecer el Imperio Romano; desde Carlomagno se esta intentando reconstruir el imperio. Esto de hecho no es así, no tiene nada que ver, es evidente que el Sacro Imperio Romano-Germánicono tiene mucho que ver con el Imperio Romano. No, no tiene nada que ver mas que en una cosa, que en el propósito: es decir, lo que hay en el modelo mental, el modelo y el recuerdo del Imperio Romano. Lo que se está haciendo es otra cosa: se está haciendo Europa que es algo bien distinto.





Perdonen ustedes una excursión. Europa en definitiva nace de la invasión árabe, porque antes había otra cosa; antes había el mediterranéo, que era un mundo, un mundo común, y la gran vía de comunicación era precisamente elmar. No olviden ustedes que ha sido mucho más facil navegar que andar por la tierra cuando no había carreteras. Es decir, que la comunicación entre el Mediterráneo norte y el Mediterráneo sur, son las dos orillas de una realidad única; y hay una cultura mediterránea y una vuida mediterránea. Pero claro, cuando los musulmanes dominan el Mediterráneo sur, es decir, las costas africanas (hasta las españolas), entonces el Mediterráneo se convierte en una cosa intransitable, entonces se produce una separación. La función que tenía el Mediterráneo justamentede unión, se invierte. Y el norte que sigue siendo cristiano, queda violentamente separado de su otra mitad; eran como dos labios y el labio inferior era el musulmán. Y entonces entra en escena históricamente el Hinterlan del Mediterráneo cristiano: eso va a ser Europa. Lo que eran unas tierras mas o menos hiperbóreas, mas o menos bárbaras, apenas romanizadas...esto se va incorporando poco a poco. Y eso justamente, es decir, las espaldas del Mediterráneo cristiano, va a ser Europa. Por eso les hablaba a ustedes de una excursión, y nunca mejor dicho.




Pues bien, ocurre algo no muy distinto. En España reaparece la idea imperial, naturalmente en un sentido menor, en un sentido reducido. Pero los reyes de Castilla o de León; primero de León, porque los reyes de León tienen la pretensión de restablecer la monarquía visigoda, es decir los que se sienten herederos de la monarquía visigoda son los leoneses, por eso son aristocráticos, conservadores y un poco estáticos, mientras que Castilla es mas avanzada, liberal, más dinámica. Pero , en fín, muy pronto se establece la unión de los dos y esa pretensión de mantener la herencia visigótica, es decir, la idea imperial, que pertenece originariamente a León, después naturalmente Castilla es mas importante y entonces será el reino de León y Castilla o de Castilla y León en una denominación posterior, y esto hasta Alfonso VII , -Menéndez Pidal lo ha documentado hasta la saciedad, que se considera emperador. Y los demás reyes en otras porciones de España, consideran precisamente esta dignidad imperial de Alfonsus Imperator. Y por ejemplo, se llamará Emperador de las tres religiones, en la medida que tiene vasallos cristianos, judios y musulmanes.





Pero despues de Alfonso VII esto cambia; es decir, enbtra en crisis la idea imperial, se debilita enormemente. Y entonces aparece otro concepto, que ha estudaiado admirablemente Menéndez Pidal en un libro dedicado enteramente a este tema, un libro que está agotadísimo que no comprendo cómo no se ha reeditado, porque es un libro apasionante e interesantísismo.


Entonces aparece la idea de los cinco reinos. "Los cinco reinos" es una denominación de España; es decir, "los cinco reinos" quiere decir "España".. Con los cinco reinos pasa como con los site sabios de Grecia, que no eran siete, y además hay listas un poco diferentes. Fundamentalmente los cinco reinos son León, Castilla, Navarra, Aragón y Portugal. Pero resulta que al cabo de algún tiempo, no mucho, , Castilla y León aparecen como un solo reino, y entonces quedan solo cuatro, pero se sigue hablando de los cinco reinos. ¿Cuál es el quinto?... ¡Granada!. Dirán ustedes "Pero si Granada es musulmana...". Pues sí. No importa Ustedes saben que desde el siglo XIV Granada es un reino trubutario de Castilla y paga parias (impuestos) al rey de Castilla. Era una renta muy saneada. Es decir, se considera que es un reino más de España, sin duda alguna, donde reina un rey musulmán. Y no ha sido reconquistado todavía, y lo interesante es que no hay mucha prisa, porque la cosa no va mal. Es un reino manso, un reino bastante domesticado, que no plantea grandes problemas y que paga cuantiosos tributos.





Ustedes saben que la Reconquista se pone "au ralenti" desde 1340. Después de la batalla del Salado, que es la última batalla en serio que se da, cuando muere Alfonso XI en 1350. La cosa queda un poco dormida. Se sigue hablando de la Reconquista. Hay que hacerlo y es un proyecto permanente... pero no se hace gran cosa. Hay que hacer que hacemos y hasta los Reyes Católicos sigue el hacer que hacemos y simplemente se convive con el reino de Granada y se cobran los impuestos. Pero cada vez entra en la mente de los españoles que es una parte de España, naturalmente. Sigue todavía el dominio musulmán y naturalmente hay que reconquistarlo, pero no hay prisa. Pasa un poco como con Gibraltar. Por supuesto que es español y todos creemos que debe volver a España y que es una infamia que no sea un territorio español... pero no creo que ningúin español haya perdido una noche de sueño por esto.




La realidad humana es compleja y muchas veces biselada, comolos espejos. Y son igualmente verdad las dos cosas. Pues bien, esta es la situación de los castellanos con el reino de Granada durante casi siglo y medio. Se toman temporadas muy largas.


Y estoy tratando de que ustedes hagan un poco de uso de la imaginación. No les doy grandes noticias y todo lo que estoy diciendo lo sabe todo el mundo...Unicamente les estoy invitando a usar la imaginación, a tratar de ser ustedes por un rato -durante una hora- españoles medievales y tratar de ver cómo se podía ver aquello, cómo se sentían y qué es lo que esperaban o no esperaban, lo esperaban con impacienciao lo esperaban con calma.


Para que se den cuenta de cuál era la actitud, por ejemplo, en 1330 (veinte años antes de la muerte de Alfonso XI), el infante don Juan Manuel habla de la guerra entre cristianos y moros "fasta que hayan cobrado los cristianos las tierras que los moros les tienen forçadas", dice don Juan Manuel. Es decir, siguen esas frases que hemos visto aparecer en la Crónoca Mozárabe, el año 754; casi literalmente las encontramos en la pluma tan docta y tan bien cortada del Infante Don Juan Manuel en 1330. Como ven, se toman los siglos con una cierta calma, pero sigue la voluntad misma, sigue el proyecto, sigue la pretensión de la reconquista. Las tierras están forzadas y esta lucha va a seguir hasta que se reconquiste.





Y esto va a ocurrir en enero de 1492, después de una guerra relámpago, una especie de "Blitzkrieg", como los de Hitler, pero que duró diez años, lo cual era naturalmente un soplo de tiempo; estamos moviéndonos en siglos y siglos. Una campaña que dura diez años - la guerra de Granada duró diez años- es algo inaudito. Naturalmente, como que fue la primera guerra moderna, no una guerra medieval. Es una guerra totalmente distinta desde todos los puntosde vista. Esa guertra pertenece a otro género. Al decirle a ustedes "no es una guerra medieval", "es una guerra pre-moderna" desde el punto de vista militar, lo cual sí es verdad: fue muy distinta a las demás. Pero en definitiva ocurre lo siguiente. Es que esa guerra de Granada no es el término de la reconquista castellana. Es la Reconquista española. Es decir, que quien reconquista Granada no es Castilla, fue primariamente Castilla, pero no Castilla como tal: es España. Es uno de los grandes hechos de España como tal. Es decir, no pertenece a la serie. No se puede poner a la guerra de Granada linea con las campañas sucesivas de los aragoneses, por una parte, de los navarros, de los castellanos principalmente a lo largo de la Edad Media, hasta el siglo XIV. No. Es algo nuevo; es un tipo de guerra distinta. El sujeto es distinto. La que acaba la Reconquista es España. Hizo falta inventar España, precisamente para acabar la Reconquista. Y por tanto hubo que llegar a algo nuevo. Hubo que llegar a una concepción distinta. Esa idea de la España perdida, que había mantenido viva la pretensión de la Reconquista durante bastante mas de siete siglos, se transforma: Va a ser la España encontrada. La España descubierta. La España recobrada. Una España que en definitiva no había existido nunca. Y ahí viene el otro sentido de la invención: Es una España inventada. Es una España que inventan castellanos y aragoneses en los últimos decenios del siglo XV. Y esa España es justamente la que termina la Reconquista. Pero claro, tenemos que entender cuál es la invención. Hemos visto cómo se inventa España. Si ustedes tienen interés y un poco de paciencia, el lunes próximo trataremos de ver qué es esa España que se inventa.